TIEMPO EN FAMILIA

LA PEDRERA (o Casa Milà), icono modernista.

«A caballo entre dos siglos (1890-1910) (…) el modernismo es un estilo estético típicamente urbano. Busca unas formas más refinadas que las ofrecidas por la producción industrial, compaginando funcionalidad y belleza en un intento de crear una ciudad agradable, elegante, moderna y alegre. Es una manifestación burguesa con un fuerte componente ornamental inspirado en la naturaleza, la flora y la fauna.»

Información extraida de arteespaña.com

Si hay algo que hace especialmente atractiva a la ciudad de Barcelona es la presencia de gran cantidad de muestras de este estilo artístico con las obras del gran genio Antoni Gaudí a la cabeza, y entre estas obras destaca, por su proyección internacional, la Casa Milà o como también se la conoce La Pedrera, aunque está ahí ahí pugnando con la Casa Batlló, esta última personalmente me parece más bella.

Es casi imposible que alguien se acerque por primera vez a la ciudad condal y no vaya a conocer La Pedrera, almenos por fuera, entrar ya es algo que uno ha de decidir hacer o no.

 

Yo llevo viviendo a muy pocos kilómetros de esta casa toda mi vida y no ha sido hasta ahora que me he decidido a conocerla por dentro, en este artículos te relato como fue mi experiencia, si estas indeciso o indecisa igual después de leerlo tendrás algo más claro si te merece la pena el desembolso o no. ¿Te vienes? Allá vamos.

La Pedrera se ubica en el centro de Barcelona, en el número 92 del Paseo de Gracia, una de las calles con más solera y está en manos privadas, pertenece a la Fundació Catalunya La Pedrera.

La casa fue encargada por el industrial Pere Milà (de ahí su nombre) a Antoni Gaudí a principios del s. XX para destinarla a su residencia familiar y a pisos de alquiler, Roser Segimon, la mujer de Pere Milà, residió en La Pedrera hasta su muerte en 1964 aunque había vendido la propiedad a una inmobiliaria en 1947.

Hoy día La Pedrera es un icono del arte modernista, la obra cumbre del gran Gaudí y la visitan multitud de personas venidas del todo el mundo. ¿Qué porque no me había aventurado a visitarla antes? Básicamente por la tarifa de entrada que, como otros monumentos de la ciudad en manos privadas, no es que sea económica precisamente. Pero resulta que paseando por su web y repasando la infinidad de tipos de visitas y tarifas que existen me di cuenta que tienen una tarifa de residente de la que hasta ahora no me había percatado y por fin compre mi entrada.


Las tarifas: los precios para visitar la Casa Milà oscilan entre los 6€ y los 59€ y hay varios tipos de visitas más o menos completas. Detente un rato a estudiarlas y escoge la que más te interese teniendo en cuenta que si las compras online te vas a ahorrar 3€ que es la cantidad con la se incrementa la tarifa si las compras en taquilla.

A la hora de comprar tu entrada deberás escoger día y hora, este tipo de control de acceso facilita que no haya grandes aglomeraciones y así hacer la visita algo más cómoda, bajo mi punto de vista.

Puedes consultar tarifas y tipos de visitas aquí.


El acceso al monumento se realiza por la calle Provenza. En el control de entrada te proporcionan una audioguía, cogela, va incluida en el precio y una vez dentro se accede directamente, y en ascensor, hasta la azotea, donde empieza la visita.

El lugar es espectacular, para empezar ya puedes imaginar que las vistas son super top pero es que aquí Gaudí se lució y dejó volar su imaginación hasta límites insospechados. Convirtió chimeneas, torres de ventilación y huecos de escaleras en esculturas donde la línea curva es la reina y donde no falta el famoso trencadís para formar un conjunto que consigue dotar a la roca un aspecto de delicadeza sublime.

Pero a pesar de que cuesta llega el momento que has de dejar la terraza y emprender el descenso y la siguiente estancia que se visita es el desván. El desván era antiguo lugar de trabajo del servicio, allí se lavaba y secaba la ropa. Si has estado en la Casa Batlló, otro de los iconos modernistas de la ciudad y también diseñada por Gaudí, te darás cuenta que hay ciertas similitudes entre los desvanes de las dos casas. Esta zona está formada por 273 arcos catenarios de ladrillo plano que se según dicen se asemeja al interior de una ballena, el desván de la Casa Batlló es de apariencia similar. En este espacio hay una exposición dedicada a la vida y la obra del arquitecto, con algunas maquetas y mobiliario, también diseñado por él, donde se puede ver como se inspiraba en las formas de la figura humana para moldear sus muebles.

Y seguimos bajando y llegamos a la planta donde se recrea un piso de comienzos del siglo XX, al completo, es muy chulo pasear por todas las estancias fijándose en todos los detalles que ideó Gaudí, infinidad de elementos ornamentales diseñados por el arquitecto adornan puertas, techos y paredes además de estar equipado con el mobiliario doméstico de la época. Las habitaciones, los baños, los salones, las cocinas… no le falta detalle. Vete parando y escuchando atentamente la información que te proporciona la audioguía es como un viaje al pasado. No hagas la visita con prisas, párate a disfrutar de los detalles está tan lleno de ellos que es difícil prestarle atención a todo.

Una vez visitado el piso se emprende el descenso, por la escalera de servicio, hasta la planta baja. Desconozco que hay en las dependencias intermedias que no se visitan, puede que oficinas de la fundación que gestiona el lugar pero no lo se. Una vez abajo del todo aún quedan un par de estancias que visitar. Por un lado el piso principal, donde se encontraba la residencia de la familia Milà, el de los amos, tiene acceso independiente desde la calle por una gran escalinata y se ha convertido en una sala de exposiciones temporales.

Y para finalizar nos deleitamos con los patios. Hay dos y uno de ellos tiene acceso directo desde la calle, en su momento los coches y carruajes entrarían directamente para comodidad de propietarios e inquilinos, uno de ellos se puede vislumbrar desde la calle si te acercas al acceso que hay en la esquina de paseo de Gracia con Provenza. Si la fachada exterior es espectacular, la interior no está para nada descuidada, formas pero sobretodo colores inspirados en la naturaleza son una auténtica maravilla, mira hacia arriba y gira sobre ti mismo para no perderte detalle.

Hice la visita con mi hija de 10 años que había estudiado al arquitecto en la escuela, ambas la disfrutamos y estuvimos en el interior del edificio como 1.30 hora.

Espero que esta pequeña crónica de mi visita te haya ayudado en tu decisión de visitar por dentro esta obra de arte a la que seguro te acercas si visitas Barcelona, si lo haces y la disfrutas me alegrará saber que he tenido algo que ver.

Para disponer de todos los detalles sobre este edificio puedes visitar su web.

Hay modernismo en Barcelona para aburrir y puede que pienses que has de hacer selección porque visitarlo todo puede ser perjudicial para tu bolsillo pero hay un edificio de propiedad pública cuyas tarifas son algo más asequibles al que también merece la pena acercarse y al que dedicamos un articulo en este blog: Descubrir el Palau Güell en familia.

Entramos a La Pedrera en octubre de 2019.

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