Colliure es un pueblo al suroeste del departamento de los Pirineos Orientales, lo visité por primera vez hace unos 20 años en uno de mis viajes a Francia, cuando era joven y el presupuesto ajustado. Disfruté mucho de aquellos viajes que me llevaron por lugares increíbles del sur de Francia y hacía ya tiempo que me apetecía volver.

Desde Barcelona llegar a la zona es fácil y rápido así que es ideal para una escapada de pocos días. Al ser una zona de costa durante el verano hay bastante gente, para disfrutarlo con mayor tranquilidad solo hay que ir fuera de temporada alta de calor, aún así es un pueblo que atrae muchos visitantes y vais a encontrar gente durante todo el año.

Lo primero al llegar es buscar aparcamiento. Es una localidad pequeña y la mayor parte de su trazado peatonal así que es más aconsejable dejar el coche fuera del centro. Aún así no hay demasiados lugares y suelen ser de pago. Nosotros dejamos el coche por la zona de la estación, al ser nuestro viaje en enero y en un día laborable no tuvimos demasiado problema.

Desde la estación fuimos caminando hasta el centro del pueblo. Es un pueblo que mira al mar así que hablar de centro es hablar de frente marítimo, un frente marítimo dominado por el característico campanario medieval de la iglesia de Notre Dame des Anges (foto destacada) que se encuentra tan adentrada en el mar que parece que quiera zarpar.

A destacar también el castillo real, una fortaleza de la que se tienen referencias desde el siglo XII, se puede visitar, nosotros no lo hicimos, pero según he leído en otros blogs se puede dar un paseo por su muralla y torres y admirar las vistas de la vila desde las alturas.

El Moré es como se llama al pequeño barrio de pescadores de Colliure. Un puñado de coloridas calles peatonales, hoy llenas de pequeños comercios pintorescos, que merece la pena recorrer con tranquilidad a la vez que se recorre la ruta del fovismo (o fauvismo) corriente pictórica que se inició en esta localidad de la mano de los pintores Henri Matisse y André Derain.

Encontraréis en los muros de Colliure algunas reproducciones de los cuadros que inspiraron a estos, y otros artistas, mientras estuvieron en el pueblo.

Otro punto al que todo visitante se acerca es la capilla de San Vicente, se llega a través de un pequeño y estrecho paseo. La capilla data del siglo XVIII y su mayor atractivo es admirar las vistas desde otra panorámica diferente, la de la parte del pueblo que queda casi colgada de la roca a merced de las olas y los acantilados que quedan más al norte. Desde la capilla otro pequeño paseo nos lleva por el espigón al pequeño faro.

Para acabar nuestra visita no podemos dejar de acercarnos al pequeño cementerio municipal que queda dentro del casco urbano, hay un cementerio nuevo que queda a las afueras. Este cementerio es lugar de peregrinaje para nostálgicos, amantes de la literatura, republicanos y en general aquellos que en algún momento tuvieron contacto con Antonio Machado, ya que el poeta español reposa, junto a su madre, en el cementerio de esta localidad. Ambos, madre e hijo, fallecieron al poco de cruzar la frontera mientras huían de la Guerra Civil Española.

La tumba de Machado y lo que ella representa esta muy «viva» incluso hoy 80 años después de la fiscalización de la contienda española.

Colliure es una muy recomendable primera parada, si vienes del sur claro, para aquellos que se adentren a descubrir este departamento mediterráneo del sur de Francia.

Si queréis ampliar información o simplemente tener el punto de vista de otros bloggers sobre este lugar os adjunto un par de artículos al respecto:

Visitar Colliure publicado en Los apuntes del viajero

Colliure, refugio de pintores y poetas publicado en Mi ruta

Visitamos esta localidad en enero de 2019.