La Bahía de Paulilles es uno de esos lugares que no llevábamos en la agenda y que descubrimos gracias a la información turística que encontramos en nuestro alojamiento, durante nuestra escapada al sur de Francia de principios de año,  y es uno de los 12 lugares  que se promocionan como atractivo turístico en el departamento de los Pirineos Orientales.

La bahía de Paulilles se encuentra entre Port-Vendres y Banyuls-Sur-Mer y es de muy fácil acceso. Nosotros veníamos de Elna, donde habíamos visitado la maternidad, así que accedimos por la carretera D914, pero si venís por la autopista E15, en Le Bolou debéis desviaros dirección Argelés-Sur-Mer por la D618 y en Argelés coger la D914 dirección Colliure- Port Vendres, pasado este último ya debéis estar atentos a las señales que indica la bahía.

Hay un aparcamiento enorme y gratuito, fuimos en enero y estaba semivacío pero atención que en temporada alta debe ser una zona bastante concurrida.

La bahía de Paulilles (Anse de Paulilles, en francés) es uno de esos lugares históricos recuperados para uso turístico. En la bahía se localizó entre 1870 y 1984 una fábrica de dinamita de Alfred Nobel. En la zona vivieron y trabajaron 5 generaciones de obreros. Entre 2006 y 2008 se llevó a cabo su rehabilitación para recuperarla como espacio natural y además se musealizó para mantener viva la historia y la memoria industrial del lugar.

El acceso es libre aunque el horario es variable según la época del año, debéis consultarlo, al final del artículo os enlazo la página web donde hacerlo.

En el centro de visitantes, que se sitúa en lo que había sido la vivienda del responsable de la fábrica, hay una interesante exposición de fotografías que explica de forma cronológica la vida en la fábrica con paneles explicativos.

Una vez fuera del centro de visitantes debéis seguir la ruta hacia la playa, vais a pasar por un jardín, que pertenecía a la casa del director y un camino recto, hasta llegar a una zona con construcciones que se utilizaban para diferentes actividades mientras la fábrica estuvo en funcionamiento. Hay repartidos por la zona vestigios y objetos que formaron parte de la vida cotidiana de los trabajadores de la fábrica.

Uno de estos edificios es el actual taller de barcas, en el que se trabaja en la recuperación de barcas típicas de la zona, durante todo el año se puede admirar el trabajo que realizan los carpinteros. Este taller esta cerrado los fines de semana y festivos.

También podéis subir al castillo de agua que se ha transformado en mirador vigía y que ofrece una vista panorámica del lugar.

Y justo al lado del pequeño paseo de madera que recorre el litoral y da acceso a la playa se encuentran los restos de la antigua fábrica que aún conserva los raíles por donde se desplazaban las vagonetas.

El acceso a la playa cuando nosotros fuimos, en enero, estaba cerrado al público, pero si tenéis tiempo y ganas, podéis hacer una pequeña ruta por el camino de ronda dirección norte hasta la vecina playa de Bernardí incluso acercaros al faro que se divisa desde esta playa.

Descubrimos casi por casualidad la bahía de Paulilles y la verdad es que resultó una visita muy satisfactoria, una zona que reúne historia y cultura en un espacio natural precioso y que no habíamos oído mencionar en ninguno de los artículos con los que preparamos nuestra escapada.

Muy recomendable en temporada baja, no puedo asegurar que vuestra impresión sea tan positiva como la nuestra si la visita la realizáis en temporada estival. De cualquier forma estaremos encantados de que os expreséis en los comentarios si decidís acercaros.

Para más información sobre turismo en los Pirineos Orientales podéis visitar su web.

Para más información sobre la bahía de Paulilles en la siguiente web.

También podéis leer lo que han escrito otros viajeros:

Paulilles, una cala explosiva publicado en Tierra sin limites

Descubriendo la costa bermeja en el sur de Francia publicado en Salta conmigo

Visitamos la bahía de Paulilles en enero de 2019.