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GRUYÈRES, un pueblo de postal

Querido lector si planeas un viaje a Suiza y llegas a este blog sin duda esta es una entrada que vas a leer porque, no hay viaje al país helvético que se precie que no haga parada en Gruyères.

No puedo asegurarlo al 100% porque aún me queda mucha Suiza que descubrir pero puede que esta localidad del cantón de Friburgo dominada por el pico Moleson, en los prealpes suizos, sea de las más bonitas del país centro europeo y sin duda una de las fotogénicas.

Y si el pequeño pueblo no fuera por si mismo de obligada visita, en Gruyères se localiza uno de los más importantes castillos del país y además es lugar de peregrinaje para frikis admiradores de Hans Ruedi Giger creador del monstruo de la película Alien.

¿Quieres conocer un poco más a fondo que te ofrece este pueblo? Allá vamos.

Llegar a Gruyères es fácil, es uno de los lugares más visitados del país y el Google Maps te va a llevar sin pérdida. A las afueras del pueblo hay un aparcamiento enorme donde seguramente dejarás el coche, el tráfico rodado esta prohibido dentro del pueblo, vimos algunos vehículos pero no fue difícil deducir que se trataba de vecinos de la zona. El aparcamiento es de pago y de tarifa única así que tanto va a dar si estas 10 minutos como 10 horas.

Una vez estacionado el vehículo vas a acceder a través de una rampa, y después de atravesar un arco de piedra, a unos de los conjuntos medievales más encantadores que puedas imaginar. La plaza a la que llegamos desde el Belluard, una de las antiguas puertas de la ciudad, tiene en su centro una pequeña fuente nada destacable que data del siglo XVII pero que marca un centro imaginario. Desde este punto se obtienen dos perspectivas diferentes una con vistas al Moleson y la otra con vistas al castillo.

Alrededor de esta plaza se localizan multitud de comercios y restaurantes con cuidadas fachadas que representan la arquitectura típica. Recorre la plaza y todos sus rincones buscando detalles o vistas a las montañas antes de acercarte al castillo que es, sin duda, una de las visitas que debes hacer en Gruyères.

De camino al castillo hay que resaltar algunos puntos y lugares interesantes. En primer lugar en la parte alta de la plaza y a la derecha vas a poder ver una piedra con unos agujeros que fueron en su tiempo unos instrumentos de medida del grano. Un poquito más adelantes hay un pequeño edificio con tejado de madera, parecido a una ermita, es el Calvario, un lugar que se utilizó como almacén y que hoy alberga una pequeña exposición, en un lateral de este edifico una pequeña fuente.

Seguimos subiendo hacia el Castillo y antes de llegar vamos a encontrar un par de locales muy curiosos. El museu de Hans Ruedi Giger, es de pago y muy específico de la obra de este señor que fue galardonado con un Oscar en los 80 por crear al monstruo de la saga de películas Alien. Si tu frikismo no es suficiente como para desembolsar el precio de la entrada puedes entrar al bar que encontrarás justo frente a este museo que también está dedicado a la obra de este señor.

Un poco más adelante y a pocos metros de la entrada del castillo hay otro museo consagrado al Tibet con multitud de objetos relacionados con esta zona de Asia.

Nosotros no entramos a ninguno de los dos museos ya que teníamos más interés en el castillo.

EL CASTILLO DE GRUYÈRES

En mi humilde opinión la visita al castillo de Gruyères es imprescindible, aunque todo depende de en qué momento de tu viaje te encuentres y la cantidad de castillos que hayas visitado.

La visita empieza después de pagar la entrada, al final del artículo añado el enlace a la web del castillo para que puedas ver las tarifas actualizadas, y el visionario de un audiovisual (en español) que dura unos 20 minutos. Después de esta introducción puedes empezar a recorrer el castillo.

A lo largo de sus tres plantas vas a recorrer multitud de salones y estancias con mobiliarios de época. La madera es omnipresente y proporciona a esta impresionante mole de piedra un aspecto cálido tan necesario en una zona donde el frío no tiene piedad. Impresionantes chimeneas presiden estancias ricamente decoradas donde tenían lugar importantes reuniones entre caballeros durante los ocho siglos de historia del castillo.

En algunas de estas estancias existen exposiciones de arte, básicamente pinturas de arte contemporáneo, me parecieron muy interesantes por su colorido.

También se pueden visitar las cocinas.

Me parecieron destacables las galerías que discurren alrededor del patio y las que delimitan el jardín francés que junto con la muralla y las torres orientales fueron edificadas a finales del s. XV por la familia Ballarnd.

Por último el castillo también dispone de su propia capilla a la que se accede desde la explanada y que data del siglo XV, donde aún se conservan unas vidrieras del siglo siglo XV y un retablo del siglo XVI así como algunos restos de pinturas.

La visita al castillo te va a llevar un par de horas, piérdete por sus rincones y disfruta sin prisas de este lugar que atesora tanta historia, lo merece.

Ya de vuelta a Gruyères nos acercamos a conocer la zona que se encuentra a los pies del castillo donde se encuentran las murallas y la iglesia de St Theódule, con su curiosa entrada porchada en azul, y el cementerio adyacente.

Si puedes dedicale a Gruyères día entero porque a parte de visitar el pueblo y su castillo no te puedes marchar sin degustar el famoso queso que lleva su nombre.

Dónde comer:

En Gruyères la oferta gastronómica es importante, es decir hay muchos locales donde comer y en todos el ingrediente principal es el queso de gruyere y el plato más demandado la fondue o la raclette, platos contundentes pensados para combatir el frío.

Nosotros nos decidimos por Gruyères Traditions.

Es un local dispone de local interior y terraza panorámica en su parte trasera donde se está estupendamente si el tiempo acompaña.

Algunas de las personas que atienden hablan perfecto español.

Como no, pedimos una fondue de queso, con un extra de patata hervida. La fondie la ponen con pan y si quieres comer algún otro ingrediente se paga por separado.

Para los niños había alguna fórmula pero la verdad es que las cantidades infantiles eran escasas y muy básicas y claro, a precio suizo. Si además tienes la mala suerte de que a tus niños no os gusta el queso, o el queso gruyere, y además son un poco melindrosos encontrarás una oferta infantil algo limitadita.

Por lo demás el lugar típico y agradable y la atención correcta.

Y hasta aquí la crónica de nuestra visita a este bonito y conocido pueblo de los pre Alpes suizos. Si este artículo te ha servido de ayuda no dudes en darle al like y si encuentras que le falta algo ya sabes que se agradecen las opiniones y sugerencias en comentarios.

Para la información práctica actualizada del castillo mejor consultar su web.

También puedes consultar otros artículos interesantes sobre este pueblo y su castillo:

Gruyère, posiblemente el pueblo más bonito de Suiza publicado en Diario de un viajero.

Castillo de Chillon, Gruyères y Friburgo en un día publicado en Callejeros Viajeros

Estuvimos en Gruyères en abril de 2019.

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