Si hablamos de La Rioja tenemos que hablar de vino. Si hablamos de visitar La Rioja tenemos que hablar de visitar alguna bodega. Si hablamos de visitar alguna bodega pero viajamos con niños hay que investigar un poco más y buscar alguna actividad que sea atractiva para ellos. Y así es como llegamos al Museo Vivanco de la Cultura del Vino un lugar donde grandes y pequeños van a disfrutar a partes iguales, nos gustó tanto la primera vez que repetimos una segunda algún tiempo después.

La familia Vivancos ha creado un concepto de bodega-museo muy amplio donde tienen cabida aquellos que tienen especial interés por la enología y aquellos que cuyo interés es, cómo decirlo, algo más superficial.

El Museo Vivanco de la Cultura del Vino se articula en diferentes espacios y ofrece una amplia variedad de actividades. Nosotros la primera vez que fuimos pedimos opinión a la chica que había en taquilla porque no teníamos claro si con las niñas era demasiado intenso hacer visita a museo más bodegas. La chica muy honestamente nos recomendó que si no teníamos especial interés en las bodegas a las niñas le podría resultar excesivo la combinación de ambos espacios, le hicimos caso y tanto nosotros como ellas disfrutamos de la visita, tanto que algunos años después cuando les comentamos de repetir visita lo tuvieron clarísimo.

La visita empieza, y como suele ser habitual y a modo de bienvenida con el visionado de un minidocumental donde la familia presenta su trabajo como bodegueros y a continuación se accede a la exposición.

La colección permanente se divide en 5 espacios diferentes.

El primer espacio se llama Nacer, crecer, madurar. Es un recorrido a través de la historia de la elaboración del vino. Paneles informativos, multitud de fotos, videos y un montón de aparatos y maquinaria que se ha utilizado a lo largo del tiempo. En este espacio hay un juego interactivo, bastante simple, pero que encanta a los más pequeños, consiste en chafar imágenes de uvas que se proyectan en el suelo. Os estaréis un muy buen rato.

El segundo espacio se llama Guardar las esencias y es una sala dedicada a los recipientes que se utilizan para almacenar el vino. Barricas, botellas, corchos… especialmente interesante es un video donde se explica el proceso artesanal de elaboración de las barricas.

 

El tercer espacio se llama La Bodega, el sueño, es un espacio donde se explica el trabajo que se realiza en la bodega desde que se almacena el vino hasta que sale para ser comercializado. Vais a encontrar, también, diferentes tipos de recipientes de almacenaje de diferentes épocas así como sistemas de transporte.

Aquí hay una de las actividades que nos resultó más atractiva y se trata de un panel donde se puede jugar con el olfato. Es otra de las actividades que gustó especialmente a los más pequeños.

Antes de entrar en el siguiente espacio se puede visitar desde la parte de arriba la bodega propiamente dicha. Se accede desde un pasillo a una especie de terraza con balcón que permite ver la bodega aunque no bajar hasta ella.

De regreso a la exposición llegamos al cuarto espacio que se llama El vino, arte y símbolo en este caso vamos a encontrar una sala de exposiciones con obras pictóricas y escultóricas relacionadas todas ellas con el vino, su cultura, la mitología… Una colección de arte sorprendente de artistas reconocidos mundialmente. Prestad especial atención a los más pequeños, son obras de arte y como tales se miran pero no se tocan. La sala está bien vigilada.

Y por último la última sala se llama Abrir, servir y beber y vais a encontrar una exposición de sacacorchos super curiosa que abarca modelos antiquísimos así como venidos de todas las partes del mundo y con las formas más inverosímiles.

Para finalizar y si os apetece podéis tomar un vino en la vinoteca, a la que se puede acceder sin necesidad de entrar en la exposición, y acompañarlo con alguna tapita de calidad mientras los peques juegan fuera en un tobogán con forma de racimo de uvas. O si lo preferís podéis daros un homenaje en el restaurante del museo.

También podéis adquirir algun recuerdo o algún vino en la tienda.

Fuera tenéis El jardín de Baco, un espacio donde se han plantado diferentes especialidades de vid. Hay unos paneles informativos para aquellos a los que interese el tema. Desde el jardín se obtienen una impresionantes vistas del skyline de Briones por un lado y de San Vicente de Sonsierra por otro.

La visita os llevará toda la mañana, relajaos y disfrutadla, es un museo muy interesante y completo y estoy segura que os sorprenderá, tanto a los mayores como los pequeños.

Podéis consultar la web del museo para ver la gran cantidad de actividades que ofrecen, las tarifas y condiciones de acceso si pincháis aquí.

¿Conocéis este museo? ¿Coincidís conmigo en que es una atracción a tener muy en cuenta?

Si no lo conocéis y os he animado a realizar la visita no olvidéis volver por aquí para compartir vuestra experiencia y sobretodo darle al like.

Visitamos por última vez este museo en agosto de 2018.

Os adjunto un artículo publicado en otro blog por si queréis ampliar información.

Vivanco, de la experiencia de enoturismo al museo de la Cultura del Vino publicado en Guías Viajar