Espectacular, bonita, imprescindible, obligatoria, para toda la familia, así se describe esta ruta en Anna una localidad valenciana a unos 70 kilómetros de la capital que resultó ser una sorpresa, ¿queréis saber porqué? Seguid leyendo y lo descubriréis.

Como el nombre de la ruta ya nos adelanta al final del itinerario habremos visitado tres cascadas y descubierto uno de los parajes las bonitos de la comunidad valenciana.

La ruta empieza al final de la calle Diputación en Anna, junto a un parque infantil vamos a encontrar los primeros carteles indicativos hacía el Gorgo Gaspar primera de las cascadas que vamos a visitar. El acceso a esta primera cascada es muy sencillo, un pequeño camino asfaltado que en una curva se desvía para después de pasar por un pequeño puente llegar a este primer salto.

Hay unas mesas de piedra a la sombra de unos árboles para aquellos que deseen hacer un descanso, pero el espacio no estaba muy cuidado quizá al ser la cascada más cercana al pueblo debe ser también la más frecuentada.

Una vez visitada volvemos al camino.

Ya de vuelta seguimos hacia abajo hasta que el camino se convierte en un sendero que nos va a llevar a las ruinas de una fábrica, desde aquí vamos a hacer la ruta guiados por nuestro instinto ya que las señales desaparecen. El camino es bastante claro pero la verdad no parece muy transitado, por momentos la vegetación lo cubre algo más de lo normal, nada más pasar la fábrica vamos a encontrarnos el primer gran desnivel que salvaremos bajando por unas rudimentarias escaleras de madera y ayudándonos con una cuerda.

Una vez salvado este primer desnivel el camino es más o menos plano y como ya hemos dicho bastante claro aunque boscoso hasta llegar a la segunda cascada la de los vikingos, la cascada es de considerable altura pero la escasez de agua a finales de agosto quizá le reste belleza.

Desde aquí el camino asciende en considerable pendiente que una vez salvada de nuevo nos va a llevar por una senda relativamente cómoda que en un momento se bifurca, seguid por la derecha todo el rato hasta que, ahora sí, el camino os obliga a atravesar el río, lo hacemos por unas piedras, para llegar al rincón más espectacular de esta ruta, la cascada del salto (imagen destacada). Un salto de agua que se precipita desde el gorgo de la Escalera.

El lugar es impresionante y merece mucho la pena.

Una vez lo hayáis visitado y disfrutado tenéis dos opciones rehacer el camino o subir por una senda muy empinada hasta el gorgo de la Escalera, justo encima del salto.

Nosotros nos decidimos por la segunda ya que algunas personas que encontramos en al salto nos comentan que es más fácil hacer la senda de subida que de bajada, entre eso y viendo que los que lo han hecho lo han hecho en bañador y escarpines, algunos incluso con chanclas, nos lanzamos a la aventura.

Para subir por esta senda hay que cruzar el río, para ello si no quieres arriesgarte a mojarte mejor hacerlo a pie por el agua. Nosotros nos descalzamos ya que vamos con bambas y emprendemos la ascensión que es, ya os aviso, empinadísima, y hay que salvarla en casi todo el tramo subiendo con pies y manos a modo escalador. Aunque algo difícil es bastante corta y no tardareis más de 20 minutos en llegar al final de la ruta, el gorgo de la escalera.

El lugar es chulísimo, un remanso donde el agua de una tonalidad verdosa tirando a azul, supongo que debido al color de la piedra y la poca profundidad, invita y casi obliga al baño. Este pequeño descanso antes de que las aguas se precipiten en el salto es ideal para bañarse y nada peligroso para los niños que, con la pertinente vigilancia, lo pueden pasar bomba.

Para los mas atrevidos se sugiere adentrarse por la garganta, nos dicen que a ratos a pie a ratos nadando la zona merece la pena.

No hay demasiada gente pero la afluencia es considerable y nos alegramos de haber hecho esta visita a finales de agosto porque mucho me temo que la percepción del lugar hubiera sido otra de hacerlo en temporada álgida de baño.

Desde el gorgo de la escalera hasta Anna vamos a llegar a través de una escaleras, evidentemente, y arriba una sorpresa, si se accede desde aquí, es decir directamente al gorgo de la escalera, se paga entrada y disponéis de un enorme aparcamiento. Nosotros como nos hemos currado la ruta desde otro punto, hemos disfrutado del paisaje y del pequeño remojón sin pagar un euro.

La ruta es especialmente bella, aunque lo hubiera sido más de llevar las dos primeras cascadas algo más de agua. No creo que sea apta para toda la familia, nosotros la hicimos con niños, la menor de los cuales tiene 10 años y hay que llevar zapato adecuado. Pero la aventura y el esfuerzo valen mucho la pena.

Otros también escribieron sobre esta caminata, os adjunto unos enlaces para que podáis comparar mi experiencia con la de ellos:

La espectacular ruta de las tres cascadas de Anna publicado en Valencia Bonita.

Los gorgos de Anna en Valencia publicado en Sapos y princesas.

Ruta de las cascadas de Anna, en Valencia publicado en Siguiendo la senda.

Hicimos esta ruta a finales de agosto de 2019.