He aquí uno de esos pueblos que cabalga entre Francia y España.

Saint-Jean-Pied-De-Port es una localidad francesa muy próxima a la frontera española que políticamente pertenece a la región de Aquitania en el departamento de los Pirineos Atlánticos pero a la vez está dentro de lo que se considera país vasco francés. La verdad es que su fisonomía y arquitectura la delatan ya que bien podría ser vecina de Etxalar o Hondarribia.

Su proximidad a la frontera, su historia y el ser punto de partida del camino de Santiago la han convertido en una población harto conocida y como consecuencia muy visitada.

La zona más pintoresca es la que se encuentra dentro de lo que fueron las murallas, de las cuales aún quedan algunos tramos por donde se puede transitar.

Lo normal es que entréis por la puerta de Navarra o la puerta de España, todo dependerá de lo saturado que esté el pueblo el día que lo visiteis y desde donde accedais a la localidad ya que de ello va a depender el lugar donde podáis estacionar el vehículo. Nosotros fuimos un día de agosto, había mucha gente pero no fue excesivamente complicado encontrar estacionamiento ya que hay aparcamientos públicos de capacidad considerable.

Nosotros entramos por la puerta de Navarra y seguimos el recorrido que se aconseja en el folleto que proporcionan en la oficina de Turismo. El lugar no es muy grande y si solo os limitais a dar un paseo por sus calles no os llevará más de una mañana o una tarde, así tranquilamente.

Es imprescindible subir por la rue d’Espagne y luego por la Rue de la Citadelle y llegar a lo más alto de la población, en lugar de salir por la puerta de Saint Jacques subimos a la ciudadela desde donde se obtienen unas bonitas vistas aereas, bueno bonitas porque a mi me gustan y siempre las ando buscando, pero claro eso son gustos.

Mientras se asciende se pueden observar fachadas perfectamente cuidadas que conservan la típica arquitectura vasco-navarra. Ventanas y puertas de colores muy vistosos y muchas plantas le dan un aspecto muy atractivo.

Desde la ciudadela y después de disfrutar con las vistas se puede seguir el itinerario que encontraréis marcado y que os va a llevar por los tramos de muralla que aún se conservan hasta llegar de nuevo a la puerta de Navarra y desde allí siguiendo el río se puede llegar hasta el puente de Eyheraberry desde donde se obtiene otra de las típicas estampas de la población.

Puede que la visita sea algo clásica y que el lugar esté algo masificado, además de destinado al turismo con multitud de comercios de todo tipo, pero merece la pena perder un par o tres de horas en este bello pueblo de montaña.

A continuación os dejo enlazado un artículo de otro blog por si queréis ampliar información.

Una escapada a Francia. Visitamos San Juan a Pie de Puerto publicado en Diario del viajero.

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