Llegamos a Pau hacia el medio día y nuestra primera parada es la Iglesia de Saint Jacques, en el centro de la vila y justo al lado del Palacio de Justicia. La iglesia es de nueva construcción, data del siglo XIX pero se asienta en el mismo lugar que una antigua capilla del siglo XVII que acogía a los peregrinos del camino de Santiago, no es un imprescindible de la ciudad y no resulta demasiado atractiva pero su ubicación hará que sin duda os encontréis con ella.

Nuestra siguiente visita es el castillo pero antes paramos para comer, os voy a ahorrar el relato de la comida, fue una elección pésima, comimos en La Cantine du Boucher y el servicio fue lento no, lo siguiente, con cambios de comanda sin previo aviso, cabreo de alguno de los de mi grupo, y eso que somos un grupo bastante tolerante… en fin corramos un tupido velo.

La siguiente visita es el Castillo de Pau y actual Museo Nacional (foto destacada). El castillo de Pau es el monumento más destacable de la ciudad, en él nació Enrique IV, es fortaleza medieval, palacio renacentista y residencia real además de ser uno de los museos más visitados de Francia. Está construido en lo alto de un pequeño promontorio de forma que domina la panorámica.

La entrada evidentemente es de pago aunque puedes pasear por sus jardines y observar el imponente edificio sin pagar. Si decides entrar, el acceso estandard cuesta 7€, para lo que se ve y tratándose de un edificio público lo encontré algo caro. Había opciones de visitas guiadas pero no tengo claro si había opción en español, lo que sí me dió la impresión es que el recorrido era algo diferente al que se hace si vas por libre.

A pesar de que el recorrido que se realiza es muy rico en arte y todo esta muy bien conservado, hay estancias con mucho mobiliario, pintura, escultura, dibujos y tapices, me resultó más interesante su arquitectura que recuerda a algunos de los castillos que se pueden ver por la zona del Loira como el de Saumur.

Se visitan interesantes estancias como las habitación del rey y de la emperatriz pero teniendo en cuenta las dimensiones del edificio y lo que se tarda en hacer el recorrido estandard pienso que hay gran cantidad de estancias que no se muestran. Al final de la visita y una vez fuera del recinto hay una capilla justo a la izquierda antes de cruzar el puente, pasa algo desapercibida así que estad pendientes.

Aunque es un edificio de obligada entrada si se visita la ciudad me decepcionó un poco.

Después de la visita salimos del castillo atravesando el puente por encima del foso, giramos a la izquierda y cogemos la calle Maréchal Joffre una encantadora calle peatonal, llena de comercios, las calles perpendiculares a esta también merecen atención ya que atesoran algún que otro rincón con encanto. Seguimos por esta calle hasta llegar a la Place Clemenceau.

La Place Clemenceau es una de las principales plazas de la ciudad y une la calle Marechal Joffre con el este de la ciudad por un lado y por el otro el Boulevard d’Aragon, un importante eje comercial, con tiendas de grandes marcas, con el Boulevard des Pyrénées.

La actual plaza es producto de un montón de reformas urbanísticas pero antiguamente ese era un lugar que reunía algunos edificios religiosos como iglesias, capillas y cementerios. Hoy día no tiene atractivos especialmente remarcables a parte de que es de dimensiones considerables y que puede que encontréis bastante animación.

Después de dejar atrás la Place Clemenceau llegaremos al Boulevard des Pyrénées, una vía con vistas que une el palacio Beaumont y el castillo. Si venimos de la Place Clemenceau llegamos al punto donde se encuentra el funicular.

Este funicular se puso en servicio a principios de siglo XX y une la estación de Pau con el boulevard des Pyrénées, su pendiente es de 30% y su longitud de unos 100 metros, es gratuito así que seguro que si vais con niños no os librais de hacer el viajecito, no os resistais no os llevará más de unos minutos y a los peques les gustarà.

Una vez hecha la obligada parada seguimos por el boulevard dirección al castillo. El boulevard es un excelente mirador hacia los Pirineos, de ahí su nombre, y es un agradable paseo con zonas ajardinadas donde podremos ver la Fontaine de Vigny, el ayuntamiento de Pau y un poco más adelante la Iglesia de Sant Martín.

Cercana al castillo la primera iglesia de Sant Martín se construyó en el siglo XV después de agrandó y fue la única parroquia de Pau hasta 1803, se decidió erigir un nuevo santuario un poco más al este cuando esta primera capilla se quedó pequeña, se inauguró en 1871 y en 1885 se destruyó la antigua. 1885. Está construida bajo los preceptos del arte gótico y es monumento histórico desde el 2015.

A continuación os adjunto el plano del recorrido que hicimos por Pau por si os sirve de inspiración. Puede que no se trate de una de esas poblaciones con grandes monumentos destacables pero si se está por la zona es interesante perder unas horas en recorrerla y en visitar su castillo.

Añado también un par de enlaces por si queréis ampliar información:

Pau, la puerta de los Pirineos publicado en Tusdestinos.net

Qué ver en Pau en un día publicado en Comiviajeros

Visitamos Pau en agosto de 2018.

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