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8 CALAS CATALANAS ENTRE LA AMETLLA DE MAR Y LA ALMADRAVA

En el siguiente artículo os proponemos una ruta para descubrir las calas que se esconden en el litoral tarraconense entre el municipio de la Ametlla de Mar y la playa de la Almadrava, ésta última perteneciente al Hospitalet del Infant.

A diferencia de las playas más conocidas de la Costa Dorada, en esta zona abundan las calas entre rocas, de dimensiones más modestas y algo más escondidas. Son rincones encantadores a los que también les encontramos algún inconveniente pero que merece la pena conocer y donde os será difícil resistir el baño.

¿Os apetece descubrir este pequeño espacio del litoral catalán? Os animo a que sigáis leyendo.

He dividido esta zona en tres sectores de forma que accedemos en coche a una cala principal y nos acercamos a pie por el camino de ronda, que coincide con el trazado del Sendero de Gran Recorrido 92, a las que se encuentran más cerca. Las calas donde aparcamos el vehículo son Cala Xelín, Cala de Sant Jordi y Cala Calafató. No es dificil llegar hasta ellas, están perfectamente ubicadas en el Google Maps y si seguís las indicaciones llegaréis sin problemas.

CALA XELÍN

Cala Xelín de entre todas las calas visitadas es la que nos ha parecido más paradisíaca. El aparcamiento no es de los más extensos y es poco ortodoxo, es decir no esta muy bien delimitado así que cada cual deja el coche como le parece. El acceso a la cala es por una rampa de piedra y está rodeada por edificaciones de estilo mediterráneo. Es una playa de cantos rodados así que es imprescindible ir con zapatillas de agua, es de dimensiones medianas, tiene una gran roca en uno de los extremos y en el otro extremos se practica nudismo. El color grisáceo de las piedras le dan al agua un color azul claro muy atractivo, imposible resistirse al baño. No me parece una playa ideal para ir con niños ya que se hace profunda con rapidez. Comparada con el resto de calas colindantes es de las más alargadas. En Internet consta que dispone de duchas pero nosotros no las vimos.

CALA DE L’ESTANY TORT

Caminando pocos metros por el camino de ronda, que resigue el GR92, dirección sur llegamos a la Cala de l’Estany Tort. Como algunas otras de la zona esta playa es el final de una riera, lo que quiere decir que hace el efecto de embudo invertido, la riera se abre para formar la playa, si la visitas después de algún episodio de lluvias puede que el aspecto no te parezca demasiado atractivo. En temporada estival la máquina acondiciona la playa a tempranas horas y remueve la arena para descompactarla. La playa es de arena y no nos hemos bañado para comprobar si hay muchas rocas dentro del agua pero en general las playas del entorna son rocosas así que mejor ir con zapatillas y extremar la precaución para evitar accidentes.

CALA DEL TORRENT DEL PI

Desde Cala Xelín dirección norte en unos 700 metros se llega a la Cala del Torrent del Pi, que como su propio nombre indica también es el final de una riera, es más extensa que la anterior, es una playa de cantos rodados y pudimos observar la acumulación de algas en la orilla, es de aspecto más salvaje. No observamos que hubiera duchas. Se practica el naturismo aunque en el momento de nuestra visita estaba desierta.

CALA DE SANT JORDI

A pie del castillo de Sant Jordi de Alfama es de las más accesible, extensa y concurridas de la zona. Hay casi más aparcamiento que sitio en la playa. Es una playa familiar e ideal para ir con niños a la que también es imprescindible llevar zapatillas ya que como la mayoría de la zona tiene muchas rocas en el fondo y es fácil lastimarse ya que además es poco profunda. Se divisan pececillos con facilidad y el agua es cálida y transparente. Hay duchas, chiringuito y servicio de vigilancia.

CALA VIDRE

Desde el mismo aparcamiento de Sant Jordi de Alfama es visible la señalización a Cala Vidre, sin duda la más fotografiada de la zona, o debería especificar que su acceso (foto destacada) es el más fotografiado de la zona. Se accede a través de unas escaleras de piedra con barandas de madera y lo primero que se divisa es el mar azul, cuanto más soleado el día más azul el agua, pero la playa es minúscula, no solo en su largada sino en su anchura, en este sentido es un poco decepcionante ya que enseguida queda bastante abarrotada y con un continuo trasiego de paseantes que la atraviesan para llegar por el camino de ronda hasta la siguiente cala, la del Forn.

A pesar de ellos no os la perdáis.

La playa es poco profunda y tiene duchas.

CALA FORN

El camino de ronda desde cala Vidre dirección sur nos acerca en pocos minutos a Cala Forn. En este tramo de la GR92, el camino está algo descuidado así que hay que ir pendiente para lo perderlo. Cala Forn tiene las mismas características que la cala de l’Estany Tort i la de Sant Jordi. No demasiado larga pero sí bastante ancha y donde también se crea el efecto embudo invertido ya que es el final de una riera.

Es una playa de arena y de acceso fácil, aunque nosotros llegamos a pie también se puede acceder en coche. Es muy popular en la zona sobretodo entre las familias. Dispone de servicios de ducha y también de chiringuito. La máquina remueve la arena por la mañana temprano antes de la llegada de bañistas.

CALA CALAFATÓ

A la Cala Calafató accedemos en coche y estacionamos con mucha facilidad en la urbanización de Calafat. Desde aquí seguimos las indicaciones hasta las escaleras que nos dan acceso a la cala. Volvemos a encontrarnos con una cala de efecto embudo invertido, de arena pero con cantos rodados en la orilla y bastantes rocas dentro del agua, no es demasiado profunda así que se ha de nadar bastante para no hacer pie, de lo contrario es necesario el uso de zapatillas para no tener que estar demasiado pendientes de donde ponemos los pies. A pesar de divisar algunas construcciones desde la cala se tiene la sensación de estar bastante aislado y el baño es muy placentero. Es ideal para divisar pececillos.

Dispone de duchas, chiringuito y de puesto de socorro.

Tal y como se ve en la foto, se acondiciona la arena por la mañana temprano.

CALA LO RIBELLET

Desde Cala Calafató llegar a Lo Ribellet no nos llevará más de 5 minutos por la GR92, a pesar de ser de dimensiones más modesta que la anterior, a las 8.45 de la mañana ya había más gente que en la Cala Calafató. Es una lengua de mar estrecha rodeada de vegetación, como el resto es una cala tranquila de arena, pero no os fieis que dentro no haya rocas. Dispone de servicio de chiringuito y duchas y como el resto se acondiciona su arenal cada mañana.

Si os acercáis por el camino de ronda no os perdáis las vistas que se obtiene desde uno de los extremos rocosos.

Más al norte nos encontramos ya con la playa de la Almadrava, perteneciente al Hospitalet de l’Infant, bastante más extensa y el preludio de los grandes arenales típicos de la Costa Dorada.

Si sois de aquellos que disfrutan más con las pequeñas calas algo más escondidas y salvajes, no os perdáis esta parte del litoral tarraconense más parecido a la Costa Brava que a los grandes arenales de la Costa Dorada pero cuidado con su fondo rocoso que os puede dar algun disgustillo en forma de herida.

Estuvimos descubriendo esta zona en agosto de 2020.

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