La cerveza es la bebida más popular de Alemania y en Baviera hay gran tradición cervecera lo que convierte a Munich en la capital europea de la cerveza.
No vas a tener problemas en encontrar establecimientos donde probar la gran cantidad de variedades de esta bebida que se ofrecen en la capital bávara pero, si hay una cervecería que ha logrado posicionarse como visita imprescindible esa es la Hofbräuhaus o cervecería real.
Este establecimiento funciona desde 1589 cuando la fábrica de cerveza abastecía a la familia Wittelsbach, en esta primera época el acceso era exclusivo para los más poderosos.
Funcionó como fábrica de cerveza hasta 1828 cuando se trasladó y el establecimiento actual abrió, como cervecería, al público general por orden del Luis I de Baviera, el establecimiento se convirtió en centro de la vida social y pública de la ciudad.
La cervecería quedó totalmente destruida durante los bombardeos de 1945, se reconstruyó y en 1958 abrió el establecimiento actual.
Después de esta pequeña introducción histórica hablamos que tal fue nuestra visita a la Hofbräuhaus.
A la Hofbräuhaus no solo se acercan los fans de la cerveza sino también todo tipo de viajeros ya que, se respira el típico ambiente de taberna bávara.
Tiene diversos salones, el salón al que se accede por la puerta principal y el jardín son de entrada libre, el resto de los salones funcionan bajo reserva que se puede hacer a través de su página web.
Podéis decidir entrar a ver solo el ambiente o podéis consumir. Si decidís consumir en los salones de «free seating» solo tendrás que buscar hueco, las mesas son corridas, por tanto si no la ocupáis en su totalidad seguramente tendréis que compartirla. Una vez hayas encontrado sitio tendrás que esperar a que se acerquen a atender.
Si sois 4 o más podéis reservar mesa.
Lo típico aquí es beberse un buen tanque de cerveza con algún plato típico de la zona, ver a los camareros acarrear grandes cantidades de cerveza es por si solo todo un espectáculo. Pero si no quieres berber cerveza tampoco es obligatorio.
Tour de la cerveza por Munich.
La comida, sinceramente es lo de menos, es correcta, nada más.
Los precios, por lo que respecta a la comida, bastante similares a otros establecimientos, es en la cerveza donde parece que hacen caja. También puedes adquirir pretzels, hay una chica que se pasea por los pasillos ofreciendo este pan salado típico alemán, se le paga a ella directamente.
El ambiente es muy animado, hay música en vivo y no os sorprenda que haya grupos que se animen a ponerle letra a la música. El trasiego es constante y hay bastante ruido. Si queréis comer tranquilos, este no es vuestro lugar.
Entrar a este establecimiento es un imprescindible, además está en pleno centro de la ciudad, como nadie te obliga a consumir no dejes de entrar a ver el ambiente y ya una vez dentro decides si te apetece quedarte, pero no te puedes perder la que se ha convertido en una de las cervecerías más emblemáticas del mundo. Todo un icono en Munich.
Tour del Oktoberfest con entradas.
Y como no podía ser de otra manera también tiene una tienda donde se vende merchandaising.
¿Que me dices? ¿Te animas a vivir el ambiente de una taberna bávara?
Estuvimos en Munich en marzo de 2026.
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