Cine y Televisión

SIERRA BURGESS ES UNA PERDEDORA de Ian Samuels

Parece ser que últimamente Netflix ha optado por recuperar un género cinematográfico que llevaba años algo aletargado. El cine de estudiantes o adolescentes, en inglés, High School Movies, que triunfó durante los 80 y 90 del siglo pasado y cuyo mayor exponente fue el director John Hugues, ha empezado a hacerse visible en el catálogo de la plataforma de streaming.

¿Quién no disfrutó y redisfrutó, el VHS ardía por aquel entonces de tanto rebobinar, con películas como Una maravilla con clase, No puedes comprar mi amor, La chica de rosa, Todo en un día, Dieciseis velas o El club de los cinco? Entre otras.

Que levante la mano quien las echaba de menos.

Pues con Sierra Burgess es una perdedora vais a encontrar una clara heredera, que no la única, de aquel género, algo denostado, pero que atrapó a tantos adolescente de la época.

La película, que se inspira ligeramente en la idea de Cyrano de Bergerac, nos explica los líos en que se mete Sierra Burgess, una de esas adolescentes que no encaja dentro de los cánones normativos, cuando la chica popular del colegio decide hacer de las suyas y le facilita su teléfono al buenorro de otro instituto. Juntos empiezan a chatear, él pensando que lo está haciendo con la chica popular, y ella flipando porque no da crédito. Como es de suponer ella resulta ser inteligente, divertida y encantadora y él un tipo 10 que se traga el engaño. A todo ello Veronica, la chica popular, y Sierra entablan una relación a principio por interés que, inesperadamente, se convertirá en algo sincero.

Como es de esperar la película explota el discurso de que la belleza está en el interior y de lo difícil que es aceptarse a si mismo cuando no se encaja y la cualidades no se ven a simple vista, de la importancia de mirar más allá de la superficie y descubrir que no todo lo que parece perfecto lo es, de que todos tenemos nuestros fantasmas y de la importancia de dejarse ayudar.

A pesar de que el mensaje que se transmite puede ser engañoso, la prota utiliza la mentira en la persecución de sus objetivos, y el personaje masculino se dibuja un poco pelele, el conjunto final funciona. No recurre a soluciones fáciles y sexistas y consigue que nos olvidemos de las trampas para llegar a la conclusión que para ser mejor, lo primero es creerse que lo podemos ser.

Y si todo ello no fuera suficiente para que los adolescentes de los 80 nos sintamos interpelados, el casting recupera a una de nuestras actrices fetiche. Como ya lo hiciera con Molly Ringwald en El primer beso aquí nos reencontramos con Lea Thompson y yo, no puedo evitar pensar que se trata de un guiño a aquellos que contribuimos a convertir aquellas películas, aparentemente insignificante, en verdaderos filmes de culto.

Y si ves Sierra Burgess es una perdedora y te lo pasas bien dale al play y mira A todos los chicos de los que me enamoré, otra película encantadora basada en la trilogía de novelas juveniles de Jenny Han.

Si te apetece recordar aquellas películas que nos hicieron vibrar, échale un vistazo al siguiente listado:

Las 50 mejores películas de estudiantes según Entertainment Weekley.

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