COMER Y DORMIR

MI EXPERIENCIA Airbnb EN GLASGOW

Nos decidimos por alquilar un apartamento en Glasgow a través de Airbnb después de intentar buscar alojamiento en edificios de apartamentos, de esos que se gestionan como un hotel, y no encontrar nada que se adecuara a nuestras necesidades y presupuesto.

La mayoría de los apartamentos de Airbnb se llaman Perfect City Centre Apartment, siempre he pensado que eso les despoja de personalidad y así resulta super complicado recomendarlos, suerte de los enlaces de internet.

En nuestra estancia de Glasgow de 3 noches nos decidimos por un apartamento en el centro de la ciudad, en un edificio de ladrillo rojo bastante chulo que se llama De Quincey House. Thomas De Quincey fue un ensayista inglés del siglo XVIII y creo que el nombre del edificio se debe a él, he intentado buscar información sobre el edificio pero no he encontrado nada.

Se encuentra a tiro de piedra de Buchanan Street y muy cerca de las estaciones de tren tanto de Central Station como de Queen Street Station.

El contacto con el anfitrión fue en todo momento fluido pero siempre a través de la plataforma de Airbnb, nunca lo vimos en persona ni hablamos con él por teléfono, creo que es lo que viene siendo tendencia. Un par de días antes de nuestra llegada nos dió las instrucciones de acceso, nos facilitó el código de desbloqueo de una cajita que encontramos junto a la puerta del edificio, dentro estaban las llaves del apartamento. El día de nuestra salida las volvimos a dejar en el mismo sitio.

El alojamiento es un apartamento de una habitación en la primera planta del edificio. Al entrar encontramos una primera puerta a la izquierda con la habitación, es enorme y austera en mobiliario, o puede que me pareciera austera porque era muy grande y de techos altos. Tiene unas enormes ventanas pero como dan a la parte de abajo del patio de luces, y como el ambiente en Glasgow es algo gris, no es demasiado luminosa. Además el pequeño patio de luces estaba bastante sucio así que mantuvimos casi todo el tiempo las cortinas echadas.

Justo frente a la puerta de la habitación está la puerta del baño. El baño es simplemente correcto, la verdad es que yo le daría un meneillo ya que se ve algo viejo. El anfitrión os va a proporcionar la ropa de baño y hasta ahí, no hay productos de cortesía a no ser que otro huésped los haya dejado, ni siquiera papel de water, nosotros tuvimos que comprar y, claro, dejamos allí el que nos sobró. Atención al calentador de agua, es eléctrico, suena raro pero creo que es algo habitual en Escocia, para activarlo hay un interruptor rojo justo al lado de la puerta del baño, en el pasillo.  Suerte que había visto un video en Youtube de Lovely Scotland donde hablaba de cosas que le chocaron cuando llegó a Escocia sino ya nos podíamos andar rompiendo los cuernos con el dichoso aparatito.

Para acceder al resto de la estancia hay que salvar un desnivel en el pasillo, primero subir tres escalones y después bajarlos, es fácil deducir que no es un alojamiento apto para personas con movilidad reducida. Al final del pasillo se encuentra el salón comedor cocina.

Esta estancia es también de techos altos, muy amplia y com ambientes totalmente separados.

El apartamento es para cuatro personas por lo tanto dos de nosotros tuvimos que dormir en el sofá, la ropa de cama la encontramos doblada un poco de cualquier manera en el espacio de almacenamiento que tiene el sofá en el que se duerme con comodidad, incluso dos adultos. La calidad del sueño es buena y la estancia, aunque da a la calle está bien aislada.

También en esta zona una mesa redonda para cuatro personas (foto destacada) donde pudimos comer y cenar de maravilla y descansar después de los tutes que nos pegamos por la ciudad.

Con excepción del espacio de la cocina y el baño el resto de la estancia tiene moqueta así que tenedlo en cuenta los alérgicos a los ácaros, algunos no lo llevan muy bien.

La cocina del apartamento está muy bien, es muy amplia y con todo lo necesario pero sin florituras, había algunos productos de supervivencia dejados por otros huéspedes que nos vinieron muy bien pero también encontramos que podía haber estado algo más cuidado ya que había cosas, tipo bolsas de plástico, dejadas de cualquier manera que hacían un poco de mal efecto. Pero todo funcionó bien y no echamos nada en falta con excepción de la cafetera, sí habéis leído bien, no hay cafetera así que tuvimos que beber café soluble. Tampoco había lavavajillas así que tocó fregar los platos.

Esta estancia es exterior así que teníamos vistas a la calle a través de unos grandes ventanales, incluso balconcito, pero cuidado, el anfitrión recomienda no salir, puede ser peligroso. Las ventanas son enormes y aunque tienen unas cortinas opacas que las tapan en su totalidad algo de luz entra, por suerte el ambiente gris y que es el primer piso hace que no haya demasiada luminosidad, cuando amanece que es cuando más puede molestar, y como os he dicho antes el aislamiento es bueno.

En caso de tener que utilizar la calefacción pudimos comprobar que funcionaba correctamente ya que estaba puesta en el baño cuando llegamos, no sabemos si por error porque no era necesaria, y hacía una calor de mil demonios.

El wifi funcionó correctamente durante toda la estancia.

Por último comentar el inconveniente del equipaje al dejar el alojamiento por la mañana y tener el vuelo por la tarde, no hay lugar para dejarlo y hay que acudir a la consigna de la estación de tren y no es precisamente barata.

En resumen, este apartamento es muy amplio, funcional y correcto, con una ubicación perfecta, para cuatro personas, incluso 4 adultos, y a un precio ajustado. La experiencia fue positiva, la nuestra y la de muchos otros como así podéis ver en las opiniones de Airbnb.

Nos alojamos en septiembre de 2019.

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