Viajamos a Berlín a finales de junio con dos niñas y planificamos nuestro viaje con la idea de llevarnos una impresión general de esta extensa ciudad, sin dejarnos nada imprescindible, pero pensando también en que esto podría resultarnos algo difícil yendo con niños. Teníamos claro que alguna concesión habría que hacer.

A nuestra llegada lo primero fue adquirir un título de transporte que nos iba a permitir viajar sin preocuparnos, nos decidimos por la Berlin Welcome Card, en su versión de zonas ABC y para 6 días, además de viajes ilimitados proporciona algunos descuentos en museos, atracciones y restaurantes, y permite que con cada adulto puedan viajar hasta 3 niños menores de 14 años. Estudiaros bien el tema del transporte porque hay múltiples posibilidades según lo que deseéis hacer. La red de transporte público en Berlín es muy extensa, metro, tren, tranvía y bus recorren la ciudad, el billete se valida solo una vez, no hay puertas ni barreras para acceder al transporte pero hay revisores y multan si vais sin billete o si lo validáis más de una vez. Tenedlo en cuenta.

Llegamos a nuestro alojamiento en el barrio de Mitte a un par de paradas de metro de Alexanderpratz, la zona es muy animada, nos alojamos en un apartamento en The Circus Hostel, muy recomendable. Lo siguiente proveernos de provisiones para desayunos y cenas que seguramente haremos en el apartamento. El día no da para mucho más.

En nuestro primer dia completo en Berlín la primera actividad es la realización de un free tour con la gente de Sandeman, nos sirve para tomarle el pulso a la ciudad y para ubicarnos un poco mejor, además es una actividad que gusta mucho a nuestras niñas. Esta no va a ser una ruta tan completa como pueda resultar en otras ciudades más compactas, pero el tour nos lleva por sitios emblemáticos de la ciudad empezando por la Puerta de Brandemburgo, el memorial del Holocausto, el lugar donde estuvo el Bunker de Hitler, el sector del muro llamado Topografia del Terror, el famoso Checkpoint Charlie, Gendarmenmark y Bebelplatz, donde termina la ruta, en total más de 3 horas, donde de lo que más hablamos es de la 2a Guerra Mundial y de la guerra fría.

Gendarmenmarkt, puede que la plaza más encantadora de la ciudad.

Después del paseo es la hora de comer y el guía que nos ha acompañado en la ruta nos recomienda acercarnos al barrio de Nikolai (Nikolaiviertel) donde podemos encontrar algunos restaurantes de comida alemana. Comemos justo al lado de la iglesia que da nombre al barrio en un local llamado Bolte’s, schnitzel, albóndigas berlinesas y praliné de Eisbein casero, todo acompañado de diferentes purés, muy contundente. Encontramos en la carta bastante opciones infantiles.

Nikolaiviertel

Después de comer recorremos las calles de este encantador barrio de arquitectura barroca y neoclásica y calles empedradas a dos pasos de Alexanderplatz, estamos tan cerca de la isla de los museos y de la catedral de Berlín que paseamos también por esta zona antes de acabar la jornada en Alexanderplatz bajo la torre de televisión y el famoso reloj con la hora internacional.

Catedral de Berlín

Iniciamos la jornada de nuestro segundo dia en Berlín dirigiéndonos a la East Side Gallery. El tramo mejor conservado del muro de Berlín de más de 1 kilómetro de largo ha servido para que un buen puñado de artistas hayan podido dar su versión de lo que significó esta barrera y también su desaparición. Es una parte del muro que despiertas sentimientos algo más festivos que otras zonas, a las niñas les gustó mucho porque se dedicaron a hacer juegos ópticos con las pinturas. Un consejo, para llegar hasta esta zona mejor coger el tren hasta la estación de Ostbahnhof, justo al salir ya podréis ver la East Side Gallery al otro lado de la calle, al acabar el recorrido podéis volver a coger el tren en la estación de Warschauer St., a nosotros nos pareció mejor opción que hacerlo al contrario.

Después de esta visita nos dirigimos a Postdamer Platz que más que una plaza propiamente dicha parece un cruce de calles alrededor de las cuales se alzan edificios imponentes, no nos parece demasiado atractiva de entrada y para hacer tiempo antes de comer decidimos caminar hasta otra zona del muro llamada Topografia del Terror, donde antaño se situaba el edificio de la SS, la Policía Secreta del Estado (Gestapo), una exposición al aire libre acompaña a los restos del muro. Hay que tomarse su tiempo para leer todos los carteles, en alemán y en inglés. Aquí el ambiente es muy diferente a la East Side Gallery, hay un silencio casi sepulcral, no resulta un espacio demasiado atractivo para menores.

Antes de comer volvemos a Checkpoint Charlie, lo habíamos visto mientras realizábamos el free tour pero al igual de la Topografia del Terror, nos quedó prestarle algo más de atención. Este es quizá el punto más turístico de Berlín. La zona donde se encontraba el punto de control que cruzaba el muro es hoy un lugar donde hacer fotos y comprar souvenirs, es curioso pero desprende un poco de tufillo a cachondeo sobretodo porque los actores que se hacen fotos con los turistas han de lidiar con los ladrones de fotos.

Después de comer nos dirigimos a la zona de Kurfürstendamm para ver la iglesia del káiser Guillermo en la Breitscheidplatz, la iglesia fue destruida por las bombas aliadas en 1943 pero se decidió conservar su armazón que convive rodeada de edificios modernos lo que da un carácter bastante peculiar al lugar. El interior de la torre que queda en pie se puede visitar, dentro hay una exposición con fotos que dan testimonio de lo que fue el lugar cuando aún las bombas no lo habían destruido.

Desde aquí nos dirigimos hasta Tiergarten, un antiguo coto de caza y el gran pulmón verde de la ciudad, la verdad es que parece que se encuentre uno en pleno monte, es enorme, olvidaros de recorrerlo al completo en una primera visita, al menos a pie, si sois de los que van en bici es ideal para pasar una mañana paseando, esta lleno de senderos y lagos y si el tiempo lo permite es el lugar perfecto para montarse un picnic. Nosotros lo atravesamos a pie hasta llegar a la puerta de Brandemburgo, pasando por la columna de la Victoria, erigida en 1873 para conmemorar las victorias prusianas sobre Dinamarca, Austria y Francia, tiene 67 metros que se suben a pie por una escalera, el acceso esta en los laterales de la plaza.

Columna de la Victoria

Después del considerable paseo llegamos a la puerta de Brandemburgo, y milagrosamente aún nos quedan fuerzas para seguir un poco más por el paseo Unter den Linden (bajo los tilos), es el paseo más conocido de la ciudad pero lamentablemente su parte central esta ocupada por las obras de una linea de metro así que como las fuerzas empiezan a fallarnos cogemos el metro y damos por finalizada la jornada.

El resto de nuestra escapada en la próxima entrada.