Sin animo de ofender a ningún nativo pero hay que reconocer que Murcia no se encuentra en el circuito turístico de ciudades españolas con encanto.

Años y años pasando de largo en nuestros trayectos hacia el sur y por fin este año pusimos remedio y decidimos parar y así poder opinar con conocimiento de causa si Murcia merece o no una visita.

Y no queda más remedio que reconocerlo, Murcia no es Sevilla, ni Salamanca, ni San Sebastián, pero a pesar de ello pasar una tarde en su casco histórico no es desaprovechar el tiempo.

Disponíamos de poco tiempo así que acotamos nuestra visita a la zona marcada como de interés turístico-artístico en el mapa que nos proporcionaron en el hotel.

Entramos por la calle Apóstoles y el lateral izquierdo de la catedral hasta toparnos con la plaza Cardenal Belluga. Esta céntrica plaza acoge dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la Catedral y el palacio episcopal. La Catedral, y especialmente su torre, la segunda más alta después de la Giralda de Sevilla, es el  edificio más identificable de la ciudad. Se tardó en construir cinco siglos, del XIV al XVIII, y es una mezcla de estilos, gótico, renancentista y barroco, su interior es principalmente gótico, tiene tres naves y esta rodeada por 23 capillas que acogen los sepulcros de obispos y nobles que estuvieron involucrados en su construcción.

En la misma plaza el palacio Episcopal, que fue construido en el siglo XVIII y que es la sede oficial de la Diócesis de Cartagena, es también uno de los edificios más importantes de la ciudad.

Después de la correspondiente visita a la catedral y la plaza nos alejamos por la calle Escultor Salzillo hasta llegar a la plaza Hernández Amores, en esta plazae también hay otra entrada a la catedral (imagen destacada). Caminamos por la calle Trapería hasta la plaza de Santo Domingo a nuestro paso podemos ver otros edificios interesantes como el Casino, El palacio Almodovar y la Iglesia de Santo Domingo.

Desde aquí por la Calle Santa Clara llegamos al Teatro Romea. Toda esta zona es peatonal y esta llena de bares y restaurantes y pequeñas plazas. Es un paseo muy agradable por una zona muy animada. Atravesando calles y plazas llegamos  hasta la Glorieta España una plaza alargada con una fuente ornamental donde se encuentra el ayuntamiento de Murcia justo delante tenemos la Avenida Teniente Flomesta y el río Segura.

No dejéis de acercaros hasta el río para observar el monumento al entierro de la sardina, una sardina de bronce que no es más que una fuente monumental en el lecho del río y que si tenéis la suerte de ver en funcionamiento veréis como por su boca emana un chorro de agua de casi igual longitud que el propio monumento, este monumento es obra de Miguel Llamas.

Si ya conocéis Murcia compartid con nosotros vuestra experiencia. Si aún no la habéis visitado encontrareis en la siguiente web toda la información turística necesaria para planificar vuestra visita.