Esta es una de esas comedias inglesas que de entrada parecen insignificantes pero que te dejan buen sabor de boca y en una nube.
Tim descubre que todos los hombres de su familia tienen un poder oculto, pueden viajar en el tiempo. Pero con el tiempo descubrirá que es un poder que no se puede utilizar de forma irresponsable ya que ello le puede ocasionar cambios indeseados en su vida presente. Así que Tim utilizará ese poder para ganar tiempo, para vivir más con su familia, para ayudar a sus amigos y en definitiva para ser feliz hasta que por fin descubra que eso no puede ser siempre así y que llegado un punto no puede hacer marcha atrás.
La película es encantadora, tiene ritmo, comedia, drama y romance. Es ágil, de visionado amable y con algunos momentos del todo delirantes. Los actores están bien, especialmente Bill Nighy en el papel de padre de Tim y también Rachel McAdams, esa chica tiene una combinación de cara-sonrisa tan luminosa que inunda la pantalla, es que irradia felicidad, me gusta bastante.
La sensación final es similar a la que provocan películas como Los amigos de Peter o Love Actually, o almenos yo así lo percibo.La ambientación también ayuda a situar los acontecimientos y los personajes y así cuando la acción se sitúa en Londres todo parece que va más rápido y que pasan más cosas, y en cambio cuando se marchan al campo parece que el tiempo pasa más lento y el espacio es más luminoso. Los diálogos tienen bastante chispa y hay momentos bastante graciosos. En general es un filme recomendable para espectadores que buscan pasar un rato agradable delante de la pantalla, que gusten de películas sencillas y de resoluciones amables.