Creo que ya lo he dicho muchas otras veces pero los 80 marcaron una época musical y cinematográfica. Ya se que los más puristas cuestionan la calidad de aquellas películas de puro entretenimiento que llenaros las salas durante aquella década, y no les quito la razón, no eran obras de arte pero crearon estilo y sobretodo supieron entretener y dejar huella. Algunas de aquellas películas fueron éxito y ya, otras se han convertido en verdaderos iconos de toda una generación.

Stranger Things 2, como ya lo hizo la primera temporada, bebe y mucho de todos aquellos productos que aún hoy nos mantienen ante la pantalla y que a pesar de los años aún ganan adeptos entre las nuevas generaciones, en ese sentido partía con ventaja, era más que probable que tuviese ya a una parte de la audiencia ganada de antemano.

A pesar de ser la segunda temporada de una serie que conserva a todo su elenco protagonista y que tiene un nexo de unión con la primera la verdad es que creo que se pueden ver individualmente, puede que algunos detalles se escapen si no has visto la primera pero en general se puede seguir la historia con facilidad.

Porque sí, cierto que tienen un nexo de unión, pero son diferentes. El capítulo final de la primera temporada ya nos avanzaba por donde iban a ir los tiros, que la verdad no es que sorprendan mucho respecto a argumento pero quizá sea esa sensación de revival lo que nos atrae y transporta y porque no, también nos rejuveneces.

En esta segunda entrega la trama es más directa, menos ambigua, quiero decir que hay un elemento, una situación de peligro con la que el grupo protagonista ha de lidiar. La acción es tensa pero divertida y por un lado recuerda un poco a películas como Gremlins o Alien en la que unos personajes amenazaban a los protagonistas, pero también incide mucho en la amistad, como en Stand by me o Los Goonies, y en los primeras relaciones (amorosas) de los protagonistas que crean no pocas situaciones en ocasiones cómicas, en ese sentido hace uso de algunos estereotipos que se elevan al grado de parodia, estoy hablando del (a ratos) personaje de Steve pero sobretodo al de Billy con esa pose de tonto/malote.

La música, la ambientación, la ubicación todo ayuda a que nos pongamos en situación fácilmente y nos introduzcamos en una historia que aunque no aporta demasiados elementos nuevos para los que ya vivimos los 80 sí que tiene una factura muy correcta, una acción dinámica y trepidante, un guión muy ocurrente, unas interpretaciones muy sinceras y algún que otro susto. Sin duda es una serie para ver en familia y para descubrir a los más pequeños un producto de entretenimiento y de muy buena factura.

Os adjunto algunos artículos por si consideráis que mi post es demasiado poco objetivo:

“Lo mejor y lo peor de la segunda temporada de Stranger Things” publicado en EspinOf

“Stranger Things 2, bien, pero…” publicado en El País.