Las pasadas vacaciones de verano pasamos una semana en Segovia. Estábamos de vacaciones así que las sesiones de turismo no fueron muy intensas, cuesta salir antes de las 11.00 cuando uno ha de mover a un grupo de 12 personas y además estábamos de vacaciones también necesitábamos relajarnos. Aún así pudimos visitar algunos de los rincones más representativos de la provincia.

Nos alojamos en la Finca La Encina en Navas de Riofrio. Navas de Riofrío es una localidad-urbanización bastante cerca de Segovia ciudad, tiene estación de tren a las afueras y es una localidad extensa salpicada de segundas residencias, el núcleo central lo conforman un par de bares-restaurantes, el ayuntamiento y la iglesia, y además se puede acceder al Parque de Riofrio, aunque el parque tiene más accesos.

Desde aquí nos movimos.

Visita imprescindible fue la ciudad de Segovia. Muy recomandable. El acueducto me impresionó muchísimo, la imagen que me había construido nada que ver con la realidad, es una obra de la ingeniería que creo no deja indiferente a nadie, desde cualquiera de sus ángulos, solo por verlo ya merece la pena la visita. Pero es que Segovia es preciosa arquitectónicamente hablando, es como un viaje al pasado, no solo el Alcázar, al que hay que entrar y observar desde arriba y desde abajo, también la catedral y todas sus iglesias, a cual más monumental, las plazas y las calles. Creo que con Salamanca puede que sea de las ciudades castellanas que más me han gustado.

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Desde Segovia, no cuesta nada acercarse a Ávila, las vías de acceso son rápidas y no hay demasiados kilómetros ni tráfico. Ávila es famosa por sus murallas y la verdad es que solo por eso ya vale la pena la excursión, la ciudad dentro de la muralla merece un paseo, pero si la visita se hace después de conocer Segovia, Ávila queda en un segundo plano. El paseo por las murallas es un clásico, pero si vais en verano intentad no hacedlo a las 16.00 de la tarde si no queréis morir de una insolación.

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Castilla, como la misma palabra indica, esta llena de castillos, así que nos lanzamos al descubrimiento de alguno de ellos. Y la verdad es que son tan imponentes que no te dejan indiferente. El primero que vimos fue el Castillo de Coca, que como su propio nombre indica esta en Coca. La visita al castillo es puede hacer por libre y se visitan todas sus estancias hasta lo alto de las torres. Es un castillo como el de las películas frío y oscuro y dentro se instala un instituto, vaya privilegio. Pero lo mejor es la vista exterior hay un paseo todo alrededor que nos regala una visión espectacular de este castillo. Cuidado con las escaleras, nosotros tuvimos un accidente infantil y nos llevamos un buen susto.

Otra localidad que merece visita es Cuéllar y su castillo. Aquí hicimos una visita teatralizada que estuvo muy interesante y una forma diferente de visitar el castillo y más atractiva para los niños. Como eramos un grupo grande reservamos por teléfono. Como el de Coca el castillo de Cuéllar también es un edificio imponente que deja claro el glorioso pasado de este país.

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Castillo de Coca y Castillo de Cuéllar

Además también estuvimos en el Real Sitio de San Ildefonso, no entramos en el edificio pero los jardines y la subida hasta al lago nos llevó gran parte de una de las tardes que pasamos en esta provincia castellana.