El Santa Lola es el heredero ampliado de un restaurante que se llamó durante un tiempo Ca la Lola, supongo que el cambio de nombre se debió a intentar diferenciarse de otros locales de la misma ciudad que también llevan el nombre de Lola en su denominación, o puede que fuera por otra razón.

El caso es que ya el antiguo Ca la Lola era un local encantador y el Santa Lola ha seguido esta estela. Al espacio que ocupaba el antiguo local se ha unido un local contiguo lo que ha provocado que se haya duplicado su superficie. El ambiente es muy acogedor, prima la madera que le da calidez, las plantas un punto salvaje y la luz esta muy bien modulada además de ser un local con excelente acústica donde llevar una conversación es fácil sin tener que alzar la voz y donde la conversación del resto de los comensales son simplemente un murmullo de fondo, la separación entre mesas hace que la sensación sea de espacio abierto de fácil movimiento.

El Santa Lola esta atendido por gente joven y dispuesta que están pendientes en todo momento de que los comensales estén bien servidos, son rápidos y eficientes y adaptan algunos de los platos si es necesario para satisfacer las necesidades de los más pequeños. Un rincón con mobiliario infantil y algunos elementos como juegos y colores para pintar hacen intuir que en el Santa Lola los niños son bien recibidos.

La carta es correcta y no muy extensa, tener una carta con un número de platos limitado permite poder ofrecer un producto fresco y de calidad y se nota.

Sin perder la esencia que la caracterizó antes de la remodelación el Santa Lola sigue apostando en su carta por las hamburguesas como plato fuerte pero la carta permite también hacer una cena de picoteo con platos compartidos combinando algunos más tradicionales, como las bravas o las croquetas, con apuestas más novedosas y arriesgadas, como el tártar y los tacos mexicanos. Incluso puedes montarte una cena donde la carne no sea el ingrediente principal. Además el Santa Lola sirve menú diario con platos sanos y carnes y pescados a la brasa.

Makis vegetales, croquetas variadas, bravas, dados de brie, tartar de salmón y tacos.

Como podéis ver en las fotos la presentación es moderna y atractiva y las cantidades en su justa medida.

El Santa Lola es un restaurante de precios moderados y donde seguramente encontrareis que la relación calidad-precio es muy acertada.

Generalmente siempre hemos ido en fin de semana y hemos reservado mesa, o llamado antes de ir para confirmar que había sitio, no suele haber problemas, aunque claro nuestro horario es algo tempranero, para cenar más allá de las 21.30 y para grupos grandes puede que se haga necesaria la reserva previa.

Las mini burguers (también las hacen de solo carne sin los complementos) y dos tipus de burguers diferentes.

A pesar de que en el Santa Lola acabareis con el estómago bien lleno no olvidéis dejar un hueco para los postres, todos caseros, a destacar una panacota con personalidad, a la derecha en la foto de abajo.

Browne y Panacota, buenísimo.

 

El Santa Lola forma parte de la cada vez más amplia y atractiva oferta gastronómica de la ciudad de Santa Coloma situada ahora en el mapa gracias a la estrella michelín que ostenta el restaurante Lluerna.

¿Conocéis el Santa Lola? Vuestras opiniones son bien recibidas y ya sabéis que nos encanta poder contestar a vuestro comentarios.