Y por fin llegó septiembre (de 2017) y con él el estreno de la esperada tercera temporada de Outlander, (ya publiqué una reseña sobre las dos anteriores temporadas). Los fans estábamos ya al borde de la taquicardia. Después del esperanzador final de la segunda temporada moríamos de la impaciencia por ver el reencuentro de nuestra viajera y el fornido highlander.

Ah! pero la cosa no iba a ir tan rápido iban a ser seis intensos episodios hasta llegar a la famosa escena, pero que seis episodios, meter 20 años en 6 horas no iba a resultar nada fácil y contentar a las legiones de fans con ellos tampoco.

Aviso esta reseña ni va a ser objetiva y puede que incluya algún spoiler.

Empecé a leer Viajera antes de que empezase a emitirse la tercera temporada de Outlander y así poder tener fresca la trama literaria en que se basa. Después de la experiencia puedo prometer y prometo que con la cuarta temporada y Tambores de Otoño voy a hacer lo mismo, tener la lectura relativamente reciente ha provocado que viera la serie con la constante agradable necesidad de saber como habrían plasmado los momentos impactantes de la historia.

Ya se que Outlander es de esas series que o te enamora o te sorprende que enamore. Los que nos enamoramos de ella solemos verle todas las virtudes, los que se sorprenden de este enamoramiento suelen tildarla de tópica y básica. Luego están los superfans de la saga literaria, entre los que no me encuentro, que querrían ver en pantalla al dedillo todo lo que en los libros se explica y de eso creo que ya se pueden andar olvidando, por un lado porque hay tantos factores que influyen que puede que sea hasta imposible y por otro porque les va a dejar disfrutar en menor medida de la serie.

Así que teniendo en cuenta que ni me encuentro entre los defensores acérrimos de las novelas y que me lanzo al puro disfrute ya podéis imaginar por los derroteros que va a ir esta reseña y es que la he disfrutado muchísimo.

Partamos de la base que creo que el libro en que se basa es bastante irregular, quiero decir con esto que no mantiene el ritmo narrativo sino que tiene unos cuantos momentazos, alguno incluso he de confesar que no los vi venir, pero entre momentazo y momentazo un montón de paja literaria que creo alargan la historia con pasajes totalmente imprescindibles.

En este sentido pienso que la adaptación para televisión ha dejado de lado toda la paja que le sobra al libro y ha ido al grano explicando lo verdaderamente importante de la historia, con un trabajo de adaptación bien ejecutado y un resultado final bastante correcto a pesar de los cambios que creo han jugado a favor de los tiempos y de algunos personajes, la mayoría de ellos secundarios. Representar la evolución de los personajes principales era otra empresa que se debía medir al milímetro para que nos resultara creíble verlos 20 años después, en este sentido creo que juega un gran papel el tema de ambientación y vestuario. Es casi imposible olvidarse de la estética de la primera temporada pero han conseguido que el highlander haya quedado en el recuerdo para dar paso a un hombre maduro por el que el tiempo y las circunstancia han dejado mella, el personaje de Claire no ha estado tan físicamente castigado en estos años de separación así que ella debía jugar más con la intensidad de la interpretación ya que su sufrimiento ha sido más interior.

Si la primera temporada (aún la miro de vez en cuando) fue la del descubrimiento de los personajes y de Escocia y en la segunda tuvo gran importancia el momento histórico esta tercera se divide en dos partes una que culmina claramente en el momento de la reunión y otra donde la aventura gana terreno.

No se puede negar que los 6 primeros capítulos, en los que se resumen los 20 años que se mantienen separados Jamie y Claire, tiene un alto contenido dramático con escenas de gran emotividad para lucimiento de los actores, incluso en escenas como la del campo de batalla de Culloden, la del dormitorio de camas separadas o la de la marcha de Jamie de Hellwater donde casi no hay dialogo. Y luego hay otras que incluso con solo una frase, ufff

Pero después del reencuentro (bueno un par de capítulos después) nos lanzamos de lleno a descubrir el nuevo mundo, en el sentido literal y el figurado, porque Outlander abandona Escocia y con ello nos deja un poco huérfanos de su esencia para que aprendamos a ver a los Fraser en un nuevo entorno y lidiando con otro tipos de situaciones que ya nada tienen que ver con las que nos atraparon al principio. Hay quien ha visto aquí una transición entre lo que dejamos atrás y la nueva vida que deberán empezar en América.

Esta segunda parte no esta exenta de controversia entre los seguidores de la serie. Bajo mi punto de vista el trabajo de sintetización de los libros ha ayudado a crear dinamismo en la historia, por otro lado necesario en el formato televisivo, es cierto que se han realizado cambios importantes en las tramas de algunos personajes pero a parte de no cambiar el sentido de la historia, como he dicho antes, han jugado a su favor.

Y por último como no hacer mención a eso que hay entre Jamie y Claire, eso que no saben explicar, pero que sigue ahí, vaya si sigue ahí, y con la suficiente intensidad para hacernos vibrar en todas esas (no tantas) escenas donde se han dejado llevar por la pasión, y a nosotros nos han dejado con las ganas de probar más de esa sopa de tortuga por lo menos hasta el próximo otoño.

¿Y vosotros que pensáis? ¿Sois de los que seguís amando Outlander o de los que os habéis desenganchado?¿Cómo lleváis la Droughtlander?

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