Milán es quizá una de esas ciudades a las que cuando dices que va a ir siempre hay alguien que te comenta: Milán? Pero si ahí no hay nada que ver!! (a parte del Duomo, claro). Como ya he aprendido que eso de si hay o no que ver algo en algún sitio es una valoración muy personal, no suelo hacer caso de esos comentarios. Así que cuando los Reyes Magos se marcaron un fin de semana en la “ciudad de la moda” me preparé la visita con la mismas ganas e ilusión de siempre.

Milán me pareció una ciudad bastante abarcable en un fin de semana y más al ir sin niños (no nos enganñemos sin niños cunde más) pero aún y así me marque unos imprescindibles, no llegamos a todo pero los siguientes 8 son para obligada.

SANTA MARIA DELLE GRAZIE

Este templo esta a poca distancia de la estación de Cadorna y es conocido porque en un refectorio adyacente a la iglesia está uno de los frescos más famosos de la historia del arte: La Ültima Cena de Leonardo Da Vinci.

Esta joya del Renacimiento que data del siglo XV, mezcla de estilos, con una cúpula construida por Bramante es bastante espectacular tanto por dentro como por fuera. Nosotros accedimos por el claustro, también de Bramante, austero y sencillo, y desde aquí pudimos entrar a la iglesia de la cual destacaría la decoración de los techos y las bóvedas. Ya dentro de la iglesia si salís por la puerta principal vais a encontrar a la derecha el acceso al refectorio donde se encuentra la obra de Da Vinci.

Si estais interesados en ver este fresco no os durmais y reservad, la página oficial para hacerto es esta. En el blog Diario del Viajero tienen un artículo que explica con más detalle el procedimiento para adquirir entrada i/o reservar.

CASTELLO SFORZESCO

Cerca también de la estación de Cadorna pero en dirección contraria a Santa Maria Delle Grazie. El Castello Sforzesco y el contiguo Parco Sempione es uno de los lugares de referencia de la ciudad.

Es un muy buen ejemplo de arquitectura renacentista y en él se ubican varios museos. Si tenéis tiempo y sois de museos informaros porque hay algunos días y horarios donde el acceso es gratuito.

Si para vosotros los museos son secundarios pasareis también un buen rato paseando por este vasto recinto al que se accede atravesando la torre Filarete y que fue fortaleza, después castillo renacentista, después residencia, cuartel de soldados hasta que a finales del siglo XIX se convirtió en museo. Explorar el exterior del recinto también es interesante no solo por la arquitectura sino también por el paisajismo y las esculturas repartidas por los espacios del castillo.

Más información sobre el castello en la página Disfruta Milán, o en la su página web.

GALLERIA VITTORIO EMANUELE II

Estas galerías comerciales justo al lado del Duomo están repletas de tiendas de marcas exclusivas y locales donde tomarse algo o comer a precios algo elevados, a pesar de eso el lugar esta atestado de gente y los locales bastante llenos.

La verdad es que su fama le precede pero el lugar no es que sea como para tirar cohetes de espectacular. Se podría definir como dos calles en forma de cruz cubiertas por una impresionante bóveda acristalada que da sensación de amplitud e ilumina el lugar. No dejéis de observar también los mosaicos del pavimento donde se representan los escudos de los Saboya y los símbolos de las ciudades italianas.

Las galerías comunican la Plaza del Duomo con la Plaza de la Scala.

Podéis consultar el artículo de la página Viajar Milán si queréis más información.

BASILICA  DI SANT’AMBROGIO

Esta bella basílica al oeste del Duomo y al sur de la estación de Cadorna es ejemplo de arquitectura románica y sirvió como inspiración para muchas iglesias lombardas de los siglos XI y XII. Está dedicada a San Ambrosio, patrón de la ciudad, muy cerca encontramos el templo della Vittoria.

El aspecto exterior con dos torres de diferente altura y un atrio casi tan grande como el templo no es demasiado común. Se empezó a construir en el siglo IV pero no adquirió su aspecto actual hasta el siglo XI. En la cripta se pueden ver los esqueletos de San Ambrosio, San Genaro y San Protasio.

Es uno de los conjuntos más recomendables de la ciudad.

En este artículo encontrareis más información sobre esta basílica.

NAVIGLI

Hasta finales de los años 70 del siglo XX estos canales servían como vías comerciales de gabarras pero después de esta fecha la zona ha sufrido una remodelación y hoy es una zona popular de ocio nocturno con muchos locales y restaurantes. Los visitamos de noche pero la verdad es que el aspecto de los canales no era muy agradable, se sigue trabajando en la zona que poco a poco gana en potencial. Con el buen tiempo hay cruceros turísticos por los canales.

En la zona hay mucho ambiente sobre todo de turistas y gente joven y merece la pena acercarse al atardecer.

La zona de Navigli queda algo alejada. La parada de metro mas cercana es Porta di Genova. Nosotros bajamos a pie dando un paseo desde la Basilica di Sant’Ambroglio pero la vuelta ya se nos ido un poco cuesta arriba.

Para más información podéis consultar este artículo de Viajar Milán.

BARRIO DE BRERA

Es casi obligatorio darse una vuelta por este encantador barrio de calles peatonales muy animado lleno de restaurantes y tiendas. Situado entre el Castello Sforzesco y el Quadrilatero d’Oro es un barrio con aire bohemio donde se sitúan imponentes edificios del siglo XVIII entre los que destaca por encima de todos el Palazzo Brera donde se ubica la famosa Pinacoteca di Brera que expone una de las mejores colecciones del norte de Italia.

Aunque lo vuestro no sean los museos es interesante adentrarse en el Palazzo Brera, se puede acceder libremente a su patio, pero también podéis atravesadlo y dar una vuelta por sus pasillos donde encontrareis alguna sorpresa que otra.

En este barrio también vais a encontrar algunas iglesias interesantes como la iglesia de San Marco o la de Santa Maria del Carmine.

QUADRILATERO D’ORO

Limitando al este con Brera se encuentra el Quadrilatero d’Oro y es que en la ciudad de la moda no podía faltar un barrio dedicado a ella donde encontrar infinidad de tiendas exclusivas. Las “mejores” marcas tienen establecimientos en estas zona comercial apta para muy pocos bolsillos.

No ofrecen otro atractivo que pasearse y admirar sus escaparates. Para alguien que posea algo de conciencia social resultará hasta ridículo ver como los establecimiento están semi vacios de clientes y los empleados elegantemente vestidos en absoluta disponibilidad para aquel que se atreva a traspasar la puerta. Y si te acercas a mirar los precios igual incluso te da la risa de lo increíble que resulta que un vestido cueste lo mismo que media casa.

En la guía de viaje que consultamos para preparar nuestro viaje ponía “es una de las mejores zonas de Europa para mirar escaparates” doy fe, pero también decía “empezar temprano para evitar aglomeraciones” y ya os digo yo que mientras yo paseaba la gente no se mataba por entrar. A pesar de ello es una zona a la que dedicar ni que sea media hora de vuestro tiempo.

Y POR SUPUESTO, EL DUOMO

Y como no la increíble catedral de Milán, símbolo de la ciudad, inmenso, elegante, esbelto. Se empezó a construir en 1386 y no se acabó hasta cuatro siglos más tarde a pesar de que su iglesia fue consagrada en 1418. Es una de esas obras arquitectónicas que dan razón de ser a la visita de una ciudad.

Si queréis entrar debéis saber que se paga entrada y que se paga más o menos según si queréis entrar solo a la catedral, o si añadís las visitas a los museos, o la subida a la terraza. Nosotros hubiéramos subido a la terraza pero la verdad es que la visibilidad era bastante pésima el día de nuestra visita.

Una vez tengáis vuestra entrada deberéis hacer cola en el acceso donde os harán pasar por un control de metales y también os registraran las mochilas y bolsos que llevéis.

Pero una vez dentro vais a flipar con este templo de 175 metros de largo y 33 de ancho, estatuas, agujas y gárgolas mil adornan tanto su interior como su exterior que contrastan en color, si por fuera el templo parece que este recien lavado el interior resulta algo sombrio. Es un templo al que hay que dedicarle su tiempo sobretodo porque no es de acceso libre y también porque puede que sea una de las obras de arquitectura religiosa más reconocibles del mundo.

Y hasta aquí lo que dio de si nuestra visita a Milán,  nos dejamos en el tintero algunos lugares como San Lorenzo Maggiore o Ca’ Granda pero ya no tuvimos más tiempo.

Antes de acabar me voy a permitir daros un par de consejos prácticos:

Uno, que no os engañe el nombre de la Estación Central la que queda más cerca del centro histórico es la estación de Cadorna, tenedlo en cuenta si no queréis perder el tiempo en los desplazamientos o a la hora de elegir zona para vuestro alojamiento, y dos hay un billete de 24 horas para el transporte público que puede resultar útil si se calculan bien los tiempos y solo vais a estar un fin de semana.

Si con este artículo no tenéis suficiente para planificar vuestro fin de semana en Milán, igual podéis completar consultando los siguientes:

Milán, historia, comida y mucho más publicado en Soy Austral

10 lugares que visitar en Milán imprescindibles publicado en Callejeros Viajeros

Que ver en Milán (8 lugares que tienes que visitar) publicado en Viajar por libre