Llamadme rara pero, personalmente no soy muy fan de Airbnb. Soy más de los que prefieren tener un referente profesional quando me alojo fuera, ya sea un hotel, un aparthotel, una empresa que gestiona los alquileres o un propietario. Puede que sean reticencias infundadas, de hecho el alojamiento que más he utilizado son las casas rurales y funcionan con un sistema similar, pero, no se, hay aspectos de Airbnb que no acaban de convencerme.

Aún así lo tenemos en cuenta y lo hemos utilizado, porque en ocasiones, no hemos encontrado lo que exactamente buscábamos o porque nos resultaba más económico.

En mi última visita a Milán utilizamos los servicios de Airbnb. La primera vez que nos alojamos con esta plataforma fue en noviembre en San Sebastián, alquilamos una habitación en un piso del barrio de Aiete. Fue un poco raro porque estuvimos conviviendo con una familia y yo solo vi a uno de sus miembros cuando nos recibió pero me marché sin ver a nadie más, teníamos nuestra habitación y nuestro baño y parecía que en la casa había gente pero si nosotros eramos discretos ellos más.

En Milán fue diferente. Alquilamos un pequeño apartamento a ladito de la Estación Central.

Abro un paréntesis. Si queréis que vuestro alojamiento en Milán este céntrico no creáis que la Estación Central está en el centro. Debe llamarse así porque a ella deben llegar la mayoría de trenes, pero la estación más cercana al centro de la ciudad es Cadorna. Desde la Estación Central al centro a pie tardareis unos 30 minutos. Cierro paréntesis.

El apartamento en concreto es el que se encuentra en Airbnb con el nombre de Green House y que puerta con puerta tiene el Blue House.

Hicimos la reserva unos meses antes y nos pusimos en contacto con el anfitrión un par de días antes de nuestra llegada a la ciudad. La verdad es que prisa lo que se dice prisa en contestar no se da pero finalmente cuando nos contestó todo fue fluido. Nos pusimos de acuerdo con la hora de llegada y nos informó que nos atendería su asistente que, nos recibió y nos dió las instrucciones de como abrir y cerrar puertas y como dejar el apartamento. Al propietario, si es que lo era, no lo vimos y no volvimos a tener ningún contacto con él.

El apartamento es pequeño pero muy práctico y con todo lo necesario para nuestra estancia, 1 noche. En la cocina había muy poco menaje y estaba algo desprovista, creo que con algún pequeño detalle como por ejemplo unas pocas cápsulas de café, té o azúcar el cliente queda más contento y no supone demasiado gasto.

Tiene una sola estancia, separada por un pequeño muro detrás del cual se sitúa la cama. En el espacio común, bueno todo es un espacio común (ver imagen destacada), pero llamaremos así al salon-comedor-cocina, hay un espacio de descanso con sofá y también una mesa con dos servicios. La decoración me pareció muy bonita, le daba al apartamento un aspecto muy moderno incluso chic, con pequeños detalles colocados con gusto. La cama muy cómoda.

El baño sencillo pero correcto, la zona de la ducha un pelín agobiante debido al color verde intenso de sus paredes pero vaya eso es un tema personal mío. Había jabón de manos, pero no de la ducha. Las toallas una de mano y una de ducha para cada uno, fueron suficientes al estar solo una noche. También había secador de pelo.

El apartamento estaba caliente, y menos mal porque fuera hacía bastante frío. Tiene dos ventanas bastante grandes pero no es demasiado luminoso ya que da a un patio interior y es un piso bajo. No tuvimos problemas con el ruido. El wifi funcionó correctamente.

En los alrededores cafeterías y restaurantes y también supermercados.

La estancia fue cómoda y sin incidencias aunque la relación con el anfitrión un poco fría. Pero el apartamento es tal cual se ve en las fotos, podéis comparar con las mías y ya veis que no hay mucha diferencia y el precio algo menos de 100 euros la noche.

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