Ismael es un niño de ocho años que se escapa de casa para conocer a su padre biológico. Su madre no le ha explicado nada de él y él decide salir a su encuentro teniendo solo una dirección en un sobre viejo. Así que Ismael viaja solo de Madrid a Barcelona en busca de Félix.

Esta película me ha encantado. Es una película de sentimientos, donde se habla de personas y sus vidas, a veces nada extraordinarias, pero llenas de matices. Un argumento sencillo donde se habla de los conflictos personales de cada uno y de los que puede generar una determinada situación, de los sentimientos que perduran y de como estos pueden condicionar la vida, de las relaciones familiares conflictivas y no resueltas y todo ello de una forma muy tierna sin caer en lo excesivamente azucarado.

La película esta interpretada por un buen puñado de actores, algunos de ellos muy bien dotados para el drama. Belén Rueda, difícilmente decepciona, Mario Casas, demostrando que puede ser algo más que un torso descubierto, Sergi López, poniendo el toque de humor, Juan Diego Botto insuperable como siempre y el pequeño Larsson do Amaral interpretando a Ismael de una forma muy convincente.

El escenario no podría ser mas atractivo, sitúa la acción en la costa gerundense, la Costa Brava en una época no estival, un lugar especial para una historia íntima.