Hace ya algunas semanas pasamos un fin de semana largo en Valencia.

Desde que tenemos las niñas buscamos destinos que nos permitan disfrutar del lugar sin estresarnos porque no nos da tiempo a ver esto o aquello. Por eso buscamos lugares que no sean ni demasiado grandes ni demasiado pequeños, que ofrezcan posibilidades pero que no nos de la sensación que nos estamos perdiendo algo porque vamos a un ritmo más lento. También procuramos que sea un lugar que nos ofrezca algún atractivo infantil.

Nos plantamos en Valencia después de un trayecto en tren de algo más de tres horas desde Barcelona. Lo primero fue ir a buscar nuestro alojamiento para dejar las maletas, nos alojamos en unos apartamentos bastante correctos, al lado de las Torres de Serrano desde donde se accede fácilmente a los Jardines del Turia, un lugar ideal para pasear y relajarse y que rodea prácticamente todo el centro de la ciudad.

El centro de Valencia, donde se encuentran los edificios más emblemáticos, no es excesivamente grande, tiene muchas calles peatonales y el tráfico es bastante escaso. Se puede recorrer a pie tranquilamente y ofrece algunos lugares muy pintorescos como el barrio del Carmen y plazas muy animadas como la Plaza de la Virgen. Nosotros nos dedicamos a pasear sin rumbo y sin darnos cuenta vimos al completo todo el centro que es muy animado, y con mucha oferta gastronómica y de ocio. Aunque al ir con niñas la verdad es que esto último pasa a segundo plano.

Interesante subir a las Torres de Quart, aunque la vista no es demasiado interesante lo hicimos ya que era gratis.

Uno de los días lo pasamos al completo en el Oceanográfico. La idea era pasar la mañana pero nada de eso, con la mañana no es suficiente, igual si vais solo adultos o en plan pareja, os sobra tiempo pero al ir con niños todo es más lento y estuvimos el día entero. Yo la verdad es que si no es por los niños no hubiera ido y hubiera preferido acercarme a la playa o a la Albufera pero ya se sabe para que estén contentos has de hacer algunas concesiones. El Oceanográfico es como un zoológico pero solo de animales marinos, esta bien si os gustan los animales y también es curioso porque se ubica dentro del complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias que la verdad, impresiona.

Después de nuestro cansado y caluroso día en el Oceanográfico nos acercamos caminando al Parque Gulliver que se encuentra justo en el limite de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, es un parque donde se ubica un columpio de toboganes que emula al gigante Gulliver estirado, es curioso y esta bien para que los niños se entretengan un rato.

Desde allí para volver al centro de Valencia hay que coger el autobús porque a pie hay un ratillo.

Valencia me sorprendió por su arquitectura, no esperaba encontrarme tantos edificios tipo palacetes, no me lo esperaba así de monumental. Es de fácil visita por encontrarse todo bastante céntrico.

Atención a los amantes de la horchata, estáis en la ciudad ideal para daros un atracón. Muy buena oferta en el tema helados y granizados, oferta que aprovechamos porque hacía una calor de narices.

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Diez cosas que hacer con niños en Valencia del blog Menudos Viajeros

Valencia con niños: una ruta de 48 horas en Mamma Proof

Valencia con niños ¿qué visitar? publicado en Pequeviajes

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