La ruta empieza en el Hotel San Bernat, a unos 7 km dirección al El Brull desde el pueblo de El Montseny. Se deja el coche en el aparcamiento del hotel y se coge la pista que sale a la derecha justo antes de llegar al hotel.

Unos 5 o 10 minutos después de empezar a caminar encontramos un castaño el tronco del cual ha ido adquiriendo una forma caprichosa que lo hace parecerse a un dragón y por eso se le conoce como El Drac. Seguimos la pista hacia arriba hasta que encontramos una señal de madera que indica a Les Illes, cogemos ese sendero que sale a la derecha de la pista y ya no lo vamos a dejar hasta llegar a El Fitó. El camino es serpenteante y oscilante, a veces sube y a veces baja pero siguiendo las señales, unas veces rosa fucsia otras tirando a naranja, según si el sol le da más o menos llegamos hasta El Fitó un mirador natural desde donde se admira una amplia panorámica de todo el valle, el camino no tiene pérdida ya que las señales están muy seguidas.

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Desde el Fitó podemos bajar hasta el camping Les Illes desde donde se puede hacer una excursión hasta el turó Sant Marçal o retroceder hasta una intersercción que nos hemos dejado unos metros más atrás.

En esa intersección encontraremos una señal a la derecha que asciende hasta el Matagalls y una señal a la izquierda que va hacia Sant Bernat.

Cogeremos la dirección a Sant Bernat que es donde hemos dejado el coche. Seguimos con las señales fucsia presentes en los árboles y las piedras. Llega un momento que el camino se bifurca y hay señales a un lado y a otro, nosotros supusimos que ambos caminos terminarían en el mismo sitio pero siguiendo la lógica de la dirección del hotel cogimos el camino de la izquierda. A partir de aquí se han de seguir las señales todo el rato.

El camino se hace muy largo y en ocasiones hay exceso de señales lo que hizo que nos desorientásemos en un par de ocasiones y nos diera la sensación que estábamos perdidos, eso sumado a la espesura del bosque y la luz otoñal nos puso un poco nerviosos. Pero decidimos seguir las señales hasta que por fin vimos unos bancos y lo que parecía una fuente y decidimos bajar hasta ella y nos topamos con una quesería desde la cual ya es fácil llegar hasta el hotel porque hay un camino claramente señalizado.

En definitiva una ruta que nos iba a ocupar poco más de 1 hora y media se nos puso en 4 porque hicimos seguro mucho más de los 5 km que marcaba en un principio pero vale mucho la pena porque es un valle fantástico. Es una zona muy tupida lo que la hace apta para los meses de calor porque hay mucha sombra. No es una excursión adecuada para ir con niños muy pequeños ya que gran parte del recorrido es por sendero, en ocasiones muy poco pisado por lo que la naturaleza lo ha invadido además se ha de cruzar la riera varias veces.