Bueno en realidad no se si me provoca taquicardia y me pone cardíaca. Ambas cosas hacen que mi corazón se aceleré incomprensiblemente.Y es que tengo una seria adicción a las novelas románticas, esas facilonas que nos explican la vida de chicas estupendas, aunque nos lo vendan como que son normales, que conocen a macizorros y se lo pasan teta.

Y es serio porque no puedo leer más de dos libros seguidas me dan ataques de ansiedad de pensar que me he perdido algo. Porque yo macizorros de esos de las novelas solo los he visto en fotos. Deben vivir en un mundo paralelo.

Empecemos por el principio.

Como cualquiera yo tuve mi amor de la infancia, no diré nada más solo que de niño era monísimo.

Luego tuve mi amor platónico del instituto, nunca hubo nada, ahora es médico oncólogo, un partidazo pensareis algunos pero no hay nada mejor para apuñalar un recuerdo que teclear un nombre en facebook.

Estudie biblioteconomía y documentación, el sector masculino estaba poco representado, pero del pequeño porcentaje sobresalía un buen ejemplar. Si me hubiera dicho ven lo hubiera dejado todo por un buen revolcón. Se quedó en un compañero de estudios.

También hubo algún rollito con alguien del curro. Nada serio. Nada intenso. Quedó una relación cordial y natural y me cae muy bien.

Se cruzó también en mi vida un tira y afloja que terminó con un lotecillo en el rincón oscuro del local de moda. Luego perdí el interés. Y me sentí la peor persona del mundo. No se lo merecía.

Y me falta el cabrón. El que uno conoce un fin de semana de cachondeo y que en seguida suelta por su boca un montón de sentimiento sin meditar. Valiente idiota. El mayor error de mi vida.

Y luego esta ÉL, el que no esta dentro de la lista porque forma parte de una lista aparte de la que solo forma parte ÉL. ÉL que se lo curró sin descanso. ÉL que soportó mi indecisión. ÉL que esperó sin desesperar. ÉL que aguanta carros y carretas. ÉL que me hace contenta. ÉL que me hace reir. ÉL que me ama. ÉL padre de mis hijas. ÉL campeón. ÉL que me satisface.

Pero el que no llegó nunca fue el TIO BUENO. Yo quería un TIO BUENO en mi lista. Entre los 20 y los 25 años hubiera estado bien. En la que se supone debería haber sido mi época de cachondeo y desenfreno, esa que no encuentro por más que repase mis recuerdos de juventud.  Y después de mucho rebuscar he llegado a la conclusión que me he saltado esa fase, por culpa, seguramente, de esa puñetera educación católica. Menos mal que ya he soltado ese lastre.

De todas formas a mi me gustaría saber ¿porque no me he topado yo con un TIO BUENO? ¿Donde esta ese que describen todas las escritoras de novela romántica? El alto y esbelto de ojos verdes al que todo lo que se pone le queda estupendo. El de músculos esculpidos. Elegante y buen profesional. Y encima buena persona y sincero. El que folla como Dios sin descanso, el que hace que te corras solo con la mirada. El que tiene piso de soltero, coche y independencia económica todo antes de los 35.

Yo os lo diré: NO EXISTE. Y no me sirve uno que aglutine la mayoría de las características anteriores, me refiero a uno que lo tenga TODO. Ese no esta en el metro. Ni compra en el súper. Ni entra en mi trabajo y eso que entran al día una media de 1000 personas. Ni siquiera en el gimnasio, o quizá deba cambiar de hora y acercarme por la tarde a ver si me encuentro a uno de esos musculitos. Os lo prometo, estoy atenta y yo no los encuentro.

Esas escritoras se LOS INVENTAN. Se los inventan para que insensatas soñadoras con alma de adolescente como yo crean que se van a cruzar por la calle un día a un tipo como ese. Y eso no va a pasar. Convenceros ya!!! Ese tipo ni existe ni existirá nunca jamas nada más que en nuestra imaginación. Así que no cometais el terrible de error de ponerle cara.

Ah y luego esta esa terrible coincidencia que cada vez se da en mayor porcentaje. ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de monumentos que profesan el homosexualismo y que encima tiene por pareja a otro monumento? ¿Kortajanedas del mundo que tenéis en contra de las mujeres? Dejadnos algo. Solo de pensar que a ese pedazo de Matt Bommer se lo beneficia otro tío es que me sale salpullido.

En fin que no me quejo, bueno si, un poco, pero que le hubiera costado a las fuerzas de la naturaleza poner a un Andres Velencoso o un Leo Rico en mi vida, yo soy buena persona me lo merecía. Ahora ya es tarde y sabéis que, que ellos se lo perdieron.