Cuatro días en Amsterdam es suficiente para conocer esta fantástica y encantadora ciudad holandesa llena de vida a todas las horas del día.

Viajamos con nuestras hijas a la ciudad de los canales (que no es Venecia) a finales de junio pasado.

Llegamos a Amsterdam un martes por la noche, el avión se retrasa y en lugar de llegar a las 21.00 como teníamos previsto llegamos a las 23.00. Para ahorrar tiempo decidimos coger un taxi, nuestra primera opción para acercarnos al centro era el tren y creedme es la mejor, en 20 minutos el tren del aeropuerto se pone en el centro de la ciudad así que no lo dudeis, pero como somos 5 personas cogemos una furgoneta chulísima que os aseguro que tardó más que el tren aunque claro nos dejó en la puerta del hotel, el inconveniente el precio: 80 euracos, vaya sablazo. Una vez para saber y otra para aprender. Una vez en el apartamento hacemos el chek-in y nos vamos a la cama directos a reponer fuerzas que nuestro viaje empezará el miércoles.

Empezamos nuestra estancia en Amsterdam el miércoles por la mañana, hacemos acopio de provisiones en un supermercado cercano y desayunamos en el apartamento antes de empezar nuestra visita a la ciudad.

Desde nuestro alojamiento se puede uno acercar al centro a pie pero decidimos ir en autobús, consejo: comprad billetes de transporte de 24 o 48 horas, el billete sencillo es muy caro y la otra opción es mucho mejor sobretodo para los niños ya que el billete de 24 horas es más barato que el billete individual, ver para creer. Estos billetes se pueden comprar en la oficina de transporte público que hay justo frente a la Central Station y al lado de la oficina de turismo.

Nuestra primera actividad la tenemos contratada, vamos a hacer un free tour con Sandeman’s. Un primer acercamiento comentado a la ciudad siempre es interesante y nos ayuda a ubicarnos un poco, además tuvimos suerte, David el guía que nos tocó nos dio mucha información y muchos consejos prácticos durante las casi 4 horas que estuvo con nosotros. El tour dura toda la mañana, como nos deja en la Casa de Ana Frank en el barrio de Jordaan decidimos dar un paseo, este barrio junto con la zona contigua llamada de las Nueve Calles es, creo, la zona más bonita y característica de la ciudad.

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El segundo día amanece un poco nublado, durante la noche ha caído el diluvio universal, pero cuando salimos ya solo caen gotas. Nuestra primera parada del segundo día es la Biblioteca Central de Amsterdam, si vais con niños la sala infantil merece la pena almenos para estar un ratito y poder ver la auténtica casa de los ratones del libro de Karina Schaapman que esta expuesta en esta biblioteca.

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No machéis de la biblioteca sin subir a la última planta, es un restaurante pero desde su terraza tendréis una buena panorámica de la ciudad. Salimos de la biblioteca y nos dirigimos a hacer un paseo en barco por los canales, sigue sin aparecer el sol incluso nos cae un buen chaparrón pero pasado lo peor embarcamos en uno de los barcos que realizan excursiones por los canales, durante una hora veremos Ámsterdam desde otra perspectiva, lo hacemos con GrayLine, te facilitan unos auriculares donde puedes escuchar la explicación del tour en castellano. Acabada la ruta nos acercamos al mercado de las flores, interesante si queréis llevaros semillas para plantar tulipanes y un consejo, puede que sea uno de los lugares más baratos para comprar souvenirs. Después de comer nos dirigimos a Museumplein, la explanada de los museos para ver las famosas letras, están abarrotadas de gente imposible hacerse una foto potable, pero las niñas aprovechan el estanque que hay en la explanada para remojarse un poco.

Se hace tarde y las niñas empiezan a estar cansadas, intentamos volver a casa caminando por el barrio de Pijp pero al final hemos de coger un tranvía. Dejamos a las niñas en el apartamento con su abuela y aprovechamos dos horas más para volver al centro y caminar también por el Barrio Rojo ya que el día del free tour pasamos muy rápido.

Nuestro tercer día en Amsterdam lo empezamos haciendo una visita a la Casa de Rembrand.

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La casa de Rembrand no es un museo sino que es la casa donde residió y donde daba sus clases. Llevamos las entradas compradas vía web desde casa, no hay casi cola. Con el precio de la entrada entra una audio guía que va explicando cada una de las estancias. No somos mucho de visitar museos y aunque me apetecían algunos de los que hay en Amsterdam lo que no me apetecía era meter a las niñas en un lugar que se que no iban a disfrutar así que la elección de ir a la casa de Rembrand la toma Leire, mi hija mayor, porque han estudiado al pintor en clase, almenos hacemos la visita sin quejas y con bastante interés. Después de la visita decidimos volver al centro de la ciudad y visitar más detenidamente algunos lugares que nos han gustado y a los que no le hemos prestado suficiente atención como los alrededores de la plaza Spui y el Begijnhof un patio rodeado de viviendas al que se accede por una pequeña puerta desde la mencionada plaza.

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Acabamos la jornada tomándonos una cerveza en el molino cervecero que tenemos al lado de nuestro alojamiento.

Nuestro último día  lo vamos a pasar visitando alguno de los pueblos cercanos a la capital. Como nuestro vuelo sale por la noche tenemos tiempo de sobra.

Compramos un billete de autobús para Amsterdam y región, en la oficina de venta del transporte público que hay frente a la Central Station y al lado de la oficina de turismo. Este billete sirve para moverse por la ciudad y también para coger los autobuses que se desplazan a los pueblos cercanos, también sirve para el autobús del aeropuerto, pero hay que tener en cuenta que este autobús no sale de Central Station así que se ha de valorar si no se coge esta u otra opción similar pero que no incluye ni transporte dentro de la ciudad ni transporte al aeropuerto. El que nosotros os comentamos cuesta 13.50 euros y se adquiere en la oficina del transporte público que se encuentra frente a la estación central y al lado de la oficina de turismo, sirve por 24 horas una vez se ha validado. Recordad que en Amsterdam se han de validar los billetes al entrar y al salir del autobús.

Si se empieza temprano da tiempo a visitar al menos 3 pueblos por la mañana volver a la ciudad y salir en dirección este a visitar los molinos, en nuestro caso nos conformamos con visitar Volendan y Marken.

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El dia esta horrible incluso nos llueve, las fotos quedan de pena, pero los pueblos valen mucho la pena, son pequeños y pintorescos. Desde Volendam se puede ir a Marken en ferry pero cuesta 7.50 así que nosotros una vez visto Volendam salimos en dirección Amsterdam y cambiamos de autobús cuando vemos que podemos conectar con el que lleva a Marken, preguntar al conductor si no lo veis claro. En Volendam encontramos mucha más gente, Marken resulta más tranquilo pero los dos pueblos son muy bonitos.

Nuestro viaje a Amsterdam esta tocando a su fin. Ha sido el primer viaje a una ciudad europea que hemos hecho con las niñas en plan turista pateador, el balance no puede ser 100% positivo, no nos hemos librado de quejas y alguna que otra crisis, pero creo que ya contábamos con ello.