Llegamos a Sevilla en un vuelo desde Barcelona a eso de media mañana. El autobús que nos lleva al centro de la ciudad se puede coger en la misma entrada al aeropuerto, va demasiado lleno y el trayecto se nos hace largo pero llegamos sin incidencias a la Plaza de Armas muy cerca del Petit Palace Canalejas, el hotel donde estaremos alojamos las próximas 3 noches.

Después de hacer el check-in y dispuestos a buscar un lugar para comer empezamos a explorar la ciudad. Nuestro hotel no se encuentra lejos de la Catedral así que es hacia esa zona a la que nos dirigimos dispuestos a buscar algún sitio. Comemos en un local tranquilo hay opciones para las niñas, condición indispensable a la hora de elegir lugar. Después de comer y teniendo en cuenta que es enero y la luz nos abandona temprano nos disponemos a tener nuestro primer contacto con la ciudad.

Nuestra primera visita es la Catedral indispensable si tenemos en cuenta que es la catedral gótica cristiana con mayor superficie del mundo, que en ella se encuentra el sepulcro de Cristobal ColÓn y que las vistas desde lo alto de la Giralda son espectaculares. Después de pagar la correspondiente entrada, nada barata si tenemos en cuenta que somos 4, visitamos el templo, vale mucho la pena pero lo mejor es subir y poder divisar desde su punto más alto las vistas de la ciudad, un punto a su favor, nuestra sorpresa que en lugar de escaleras hay rampa y esto se debe a que en época que los musulmanes dominaban estas tierras la persona que se encargaba de la oración tenía que subir a la torre varias veces al día y lo hacía a caballo, supongo que al caballo le resultaba más sencillo subir rampas que escaleras.

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Después de nuestra visita a la Catedral y aprovechando que se hace de noche, vamos a descansar al hotel un ratito antes de la cena. Comer en Sevilla es fácil hay multitud de restaurantes con cocina típica de la zona y también para tapear, además de cadenas de comida de todos los tipos. Nosotros no somos de hacer turismo gastronómico así que basamos nuestras elecciones en lugares donde haya opciones para las niñas.

El segundo día dedicamos la mañana a pasear por el barrio de La Macarena un barrio popular al este de la ciudad para llegar pasamos por la Plaza de la Encarnación y el Metropol Parasol (Las setas de Sevilla), el lugar es muy curioso y canta como una almeja pero nos seduce al instante. Dejamos su visita para otro momento también pasamos por el Palacio de las Dueñas hogar del Duque de Alba, todavía no se podía visitar en el momento de nuestra visita, pero si que podemos ver la típica imagen que salía siempre en los programas del corazón y donde se veía pasear a la Duquesa cuando aún vivía. El final de nuestro recorrido es la avenida de Hércules, después de tomar algo en una terraza y aprovechar para descansar de la caminata volvemos al centro donde buscamos sitio para comer.

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Después de la comida seguimos paseando sin rumbo hasta el Metropol Parasol y ahora si que subimos, es un lugar muy curioso y paseamos un rato, ofrece unas vistas muy chulas de la ciudad, el ascensor forma parte del atractivo del monumento. Después de cenar cruzamos el puente de Triana y paseamos por la calle Betis hasta el puente de San Telmo, la vista es quizá una de las más típicas de Sevilla.

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El tercer día decidimos probar con un Free Tour y nos decidimos por Feel the City Tours ya que nos recogen directamente en la recepción del hotel, es la primera vez que hacemos una visita de estas características y resulta positiva ya que de ser una visita no gratuita nos toca pagar por las niñas que estamos seguros no van a aprovechar la explicación y de esta forma no nos sentimos timados. La ruta resulta muy amena y las tres horas no se hacen pesadas, repetiremos seguramente en nuestro siguiente viaje ya que ofrece la posibilidad de hacer una visita general amenizada con explicaciones y historias sobre la ciudad ofrecidas por gente que la conoce muy bien.

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Por la tarde después de comer decidimos visitar el Alcázar, el lugar es espectacular y merece muchísimo la pena reconocemos algunos de los lugares en los que se rueda Juego de Tronos, es divertido.

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Nuestra última mañana en Sevilla la pasamos en el barrio de Santa Cruz visita indispensable, es un barrio muy bonito de calles estrechas, plazas y rincones por descubrir es quizá junto al barrio de Triana de lo más típico de la ciudad.

Acabamos nuestra visita a Sevilla en la Casa de Pilatos. 

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El resto tendrá que esperar para la próxima vez que nos acerquemos a Sevilla.

Os añado un artículo del blog Familias en Ruta dedicado a Sevilla por si queréis ampliar información y no lo dudéis si no conocéis la capital hispalense animaos que no defrauda.