Cuando viajo por primera vez a una ciudad los museos no son una prioridad. Según el tiempo de que disponga suelen pasar a un segundo plano. Ello no quiere decir que si hay alguna obra especialmente relevante o que me seduzca especialmente no me pase por algún museo pero, en principio, no baso la planificación en la visita a museos. Soy más de arquitectura o de visitar palacios o castillos que de pasarme el día dentro de una gran pinacoteca aunque siempre hay excepciones.

Cuando en junio pasado viajamos a Amsterdam nos planteamos si visitaríamos algún museo. Ahora normalmente viajamos con dos niñas que no son especialmente sensibles al arte, todavía, así que enseguida descartamos el tema museos, aunque me quede con las ganas de visitar el museo Van Gogh, tendrá que ser en otra ocasión. La visita a la casa de Anne Frank también la descartamos en parte porque pensamos que unas niñas tan pequeñas todavía no podían entender el significado y simbolismo del lugar, a parte de que ya teníamos una idea de lo que ofrecía este museo.

Pero una de mis hijas mostró interés por visitar la casa de Rembrandt, había estudiado al pintor en el colegio y pensé que podía ser una visita interesante sobre todo cuando la iniciativa salía de ella.

Compramos la entradas por Internet, igualmente se ha de pasar por taquilla para que te hagan el intercambio, pero como no hay colas y el acceso es fluido eso no supone un problema. Una vez pasado el control de entrada se ha de bajar un piso donde encontramos unas taquillas para dejar abrigos y mochilas lo que permite hacer la visita más cómodamente. Antes de empezar la visita te proporcionan una audioguía, incluida en el precio de la entrada, que va a dar una explicación detallada de cada una de las estancias, en el idioma que se desee.

Hicimos la visita por libre parándonos en cada estancia y escuchando la explicación de la audioguía. La casa-museo es interesante para ver como se vivía en la época, la recreación es muy buena y hay demostraciones en vivo donde se puede ver las técnicas pictóricas que utilizaba el pintor. Esta muy bien mantenido y ambientada, con el mobiliario y la decoración de la época, también objectos personales del pintor. Se visita cocina, habitaciones, talleres donde trabajaba y donde daba clases, hay algunas pinturas de otros artistas y alguna de Rembrandt pero NO es un museo donde se pueden ver obras del artista para eso hay que acercarse al Rijksmuseum.

Te permiten hacer fotos y la visita dura 1-1.30 horas.

A mi hija le gustó situar al pintor en su entorno después de haberlo estudiado en clase. Es una visita interesante si os gusta saber como se vivía y trabajaba en épocas pasadas.

Os añado un par de enlaces en que también se habla de la Casa-Museo de Rembrandt por si queréis ampliar:

Un artículo en Diario del Viajero y otro de El guisante verde project

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