Que Emma Watson recomiende un libro es garantía de que nos encontramos ante una historia de calidad, no en vano tiene fama de gran lectora y fomentadora de la lectura. Que además un compañero de trabajo también me lo recomiende fervientemente hizo que finalmente la pusiera en mi lista.

Las expectativas eran muy altas y creo que empezar una historia pensando a priori que el libro me va a encantar no es una buena idea, porque en este caso las expectativas no se han visto satisfechas.

Y no es que se trate de un libro que no se deba recomendar, más bien al contrario, es un buen libro pero yo no he acabado de conectar en algunos aspectos. La historia versa alrededor de Laurel una adolescente que hace poco ha perdido a su hermana mayor, May. Su familia se ha roto y ella decide ir a un instituto diferente para empezar de nuevo. En el instituto le hacen hacer un trabajo, escribir una carta a una persona que haya muerto. Esta sera la excusa para empezar a escribir, a modo de diario, una serie de cartas a personajes conocidos ya fallecidos a través de la cuales Laurel nos va contando su historia.

A modo epistolar, la protagonista nos irá explicando su día a día, la relación con su familia y amigos, sus primeras relaciones amorosas, sus recuerdos, su pasado. Poco a poco, en cada carta, iremos descubriendo como es la vida de una chica que acaba de perder su persona de referencia, que esta muy perdida y que no sabe comunicar todo aquello que la atormenta. Poco a poco iremos viendo como Laurel es capaz de encontrar su camino.

Y pensareis como puede ser que un libro que recomienda Emma Watson, Jay Asher o Lauen Oliver y que ha tenido tanta aceptación, no haya conectado conmigo, la verdad es que la principal razón es que me ha resultado poco ágil. La autora, con mucha maestría, nos va desvelando poco a poco los detalles por los cuales la protagonista se siente tan sola y perdida y el problema es que a mi esta dosificación me ha resulta bastante lenta.

El estilo es directo y en primera persona y poco a poco el lector va intuyendo por donde van yendo los tiros aunque no es casi al final cuando la protagonista lo verbaliza y expone media página lo que se ha ido explicando durante 300 páginas. Vale que la narración es intensa, profunda e inteligente pero a ratos me resulta oscura e incluso me produce algo de rabia el ver como alguien puede estar sufriendo tanto y es incapaz de pedir ayuda de una forma más firme y directa.

Por último mencionar que el libro esta lleno de referencias musicales ya que muchas de esas cartas a los muertos estan dirigidas a cantantes (muertos). En la parte interior de la cubierta del libro encontraréis un código QR que os dará acceso a la banda sonora del libro, también podéis consultar el listado de canciones al final del libro. Vale la pena echarle una ojeada ya que reúne éxitos de Nirvana, Janis Joplin, The Doors, Gun’s and Roses o Ramones, entre otros.

En definitiva, se trata de una muy buena lectura, de muy buena construcción y para ser una obra debut tiene muchísimo mérito haber llegado a seducir a tantos lectores pero yo no he acabado de sentir la conexión.

Podéis leer una reseña de este libro en El Templo de las Mil Puertas y a continuación os dejo una vídeo reseña de El coleccionista de mundos ambas muy positivas.