Reconozco que miramos de alojarnos en algún hotel con media pensión pero no acabamos de encontrar lo que buscábamos y los precios nos parecían desorbitados así que pasamos al plan B, buscar bungalows en un camping, otra opción que siempre tenemos en cuenta por lo práctico que resulta y lo bien que suelen pasárselo las niñas a parte de la libertad que se respira.

Así dimos con el Camping CalpeMar. Un pequeño camping en Calpe, obviamente, en digamos tercera linea de mar con vistas por un lado a esas grandes moles que tapan todo el litoral (y que para que vamos a engañarnos, lo afean) pero por otro lado que mira al interior donde nada hay (o casi nada) que entorpezca la vista.

Llegamos a finales de agosto dispuestos a pasar una semana tranquila en una zona que desconocíamos y que no nos resultaba demasiado atractiva y pasamos una semana estupenda en un camping semivacío. El dueño (bueno la persona que nos atendió que no se si es el dueño) nos comentó que era una semana de transición y que se esperaba más gente para principios de septiembre. Estuvimos de suerte y aunque el tiempo no acompañó demasiado disfrutamos mucho del bungalow y de la zona.

Nos alojamos en un bungalow de madera perfectamente equipado con dos habitaciones, una de las habitaciones con dos camas y otra con cama doble. En ambas había armarios, uno de ellos el de la habitación de dos camas era muy grande igual que la habitación. La iluminación también era buena contando con una lamparita de noche para cada cama. Los bungalows disponía de ropa de cama.

El cuarto de baño se dividía en dos espacios uno donde encontramos la pica y la ducha y otro separado por una puerta donde se encuentra el water de forma que se puede utilizar independientemente. Nos proporcionaron algo de papel higiénico además los bungalows también incluían las toallas para todos los huéspedes.

El espacio común con cocina totalmente equipada, nevera, microondas y también algunos pequeños electrodomésticos así como algún paño de cocina y hule para las mesas, el menaje era suficiente y tanto las sartenes como las ollas estaban en buenas condiciones para poder cocinar. Dentro de la estancia común también había una mesa, un sofá-cama de dos plazas, un mueble para almacenar y televisión. La parte trasera del bungalow con vistas a la piscina. El bungalow también tiene aire acondicionado lo que agradecimos en algunos momentos.

En la parte exterior un porche con una mesa y unos bancos de madera donde era casi obligatorio comer y cenar así como tomar algo o simplemente relajarse leyendo.

También nos fue muy útiles contar con un sisí y pinzas para la ropa.

El camping contaba con todos los servicios necesarios. Aunque nosotros teníamos todo lo que necesitábamos en el bungalow los campistas disponían de suficiente espacios comunes para la higiene personal, en muy buenas condiciones, así como lavaderos para el menaje y una habitación con lavaderos para la ropa, lavadoras y tabla de planchar.

El camping cuenta también con una piscina de dimensiones considerables, bar-restaurante y sala para actividades con una televisión. Durante la semana que estuvimos aún había animación infantil durante un par de horas por la mañana y un par de hora por la tarde, además de actividades en la piscina alguna mañana y animación musical alguna noche.

Justo al lado del camping un McDonals para los que gusten de este tipo de comida y muy cerca en coche varios supermercados grandes.

La verdad es que íbamos con algunas reticencias al tratarse de una zona de turismo masivo pero creo que los astros confluyeron para que al final pasáramos una semana estupenda y descubriéramos algunos rincones que no esperábamos.

Así que desde aquí recomendamos humildemente este camping a quienes sean campistas y a los que no pues igual os apetece tenerlo en cuenta después de leer este artículo. Y si luego os apetece podéis compartir con nosotros vuestras sensaciones.