Ca l’Andreu es un hotel-restaurante situado a las afueras de Saldes, convenientemente señalizado en la carretera B-400, se sitúa en un bonito paraje con vistas al Pedraforca, como casi cualquier establecimiento de la zona, no en vano la montaña domina todo el valle.

El edificio es una típica construcción de montaña rodeada de jardines, de aspecto encantador, se revela como un lugar atractivo para pequeñas estancias y también como base para poder conocer la zona.

Reservamos para comer en el restaurante de Ca l’Andreu un domingo, no estaba muy concurrido, nosotros que eramos una mesa grande y otra mesa con tres comensales, así que casi tuvimos servicio exclusivo. El comedor es un lugar muy espacioso de techos altos y grandes ventanales, muy acogedor.

El restaurante ofrecía un menú me mediodía con no recuerdo si tres o cuatro platos para elegir de primero y otros tantos de segundo más los postres, todos caseros. Además nos pusieron unas croquetas de setas como aperitivo que estaban muy buenas.

En los primeros había suficiente variedad para escoger entre pastas, arroces, ensaladas o verduras y los segundos se basaban en productos cocinados a la brasa, hamburguesas de diferentes tipos y combinaciones nada corrientes (había una de sobrasada y miel) y también había pescado.

Un rissoto, una crema de esparragos y una pasta a la carbonara para elegir entre los primeros.

Para los niños se podía pedir sin problemas medio menú ya fuera un primero o un segundo y te cobran la parte proporcional.

Para los segundos carne o pescado a la brasa.

Los postres eran todos caseros y tuvieron mucho éxito.

Los postres son caseros.

El servicio fue muy correcto y amable, fueron flexibles y no tuvieron inconveniente en servirnos los cafés en el exterior del local. La relación calidad-precio fue muy aceptable.

Si la experiencia fue positiva en su totalidad no hubo mejor forma de redondearla que relajarnos en la zona chill-out que tienen en el jardín del establecimiento, con tremendas vistas a la montaña y unas hamacas la mar de cómodas uno puede relajarse al sol, cuando la temperatura lo permite, e incluso echar una cabezadita.

La zona chill-out en el exterior del hotel-restaurante.

Así que si estáis por la zona Ca l’Andreu es una opción muy válida a la hora de decidir un lugar donde comer.

Y si ya lo conocéis vuestras aportaciones son bienvenidas.