En el corazón del barrio barcelonés de El Raval, a pocos minutos de la Ramblas de Barcelona, en la Calle Pintor Fortuny número 25 encontramos este restaurante vegetariano/vegano. Mi primera vez en un restaurante especializado en este tipo de comida y a pesar de pequeños inconvenientes que poco tienen que ver con la comida, la experiencia ha resultado positiva.

El restaurante es encantador, antes de entrar y sin invadir la vía pública el restaurante dispone de un pequeño espacio a modo de porche donde se disponen un par o tres de mesas que si bien pueden resultar incómodas para una cena completa si pueden resultar agradables si se pica algo y además se desea ocupar un lugar donde poder fumar.

Al entrar nos recibe un local estrecho pero profundo. En una primera instancia si caminamos hacia el interior el comedor se localiza en la parte izquierda del local y si caminamos hasta el fondo, al final se abre en una espacio algo más cuadrado donde se pueden ubicar mesas grandes para grupos. La cocina y los servicios quedan al fondo separados por una cortina.

El local es acogedor y bien iluminado y la decoración recuerda un poco a esas casas de campo de la provenza francesa o la toscana italiana. Inconvenientes: en la parte del fondo, donde nosotros estábamos ubicados, no hay aire acondicionado, o almenos el día de mi visita no lo había, desconozco si era porque estaba estropeado o porque como aquel día refrescan el ambiente con ventiladores que resultan insuficientes, y por otro lado otro inconveniente es el tema del ruido, en la parte interior no esta solucionado y es difícil seguir las conversaciones si el grupo que te acompaña es algo grande.

En la parte del restaurante más cercana a la zona de acceso el aire acondicionado si que funcionaba.

El servicio fue correcto y muy rápido.

Fuimos un sábado por la noche y ofrecían un menú de cenas que fue lo que tomamos. En el menú había tres primeros, tres segundos y postres.

A parte ponen unos entrantes que no se especifican en el menú y que consistían en humus, guacamole, una crema o paté de berenjena y olivada para compartir. La verdad es que las tres preparaciones estaban muy suaves y fueron un buen comienzo.

De los tres primeros yo pedí el gazpacho, no me resisto a un buen gazpacho casero y más si estamos en verano, pude probar también la crema de verduras que estaba también muy rica aunque la sirvieron excesivamente caliente algo que no casó muy bien ni con la época ni con la temperatura dentro del local.

De los segundos me pedí el risotto que estaba muy rico. El plato de verduras era muy abundante y la butifarra de seitán mis acompañantes manifestaron que era buena aunque el aspecto no era demasiado atractivo. A pesar de tratarse de un menú vegetariano era contundente y al contrario de lo que se pueda pensar de unos platos donde la carne esta ausente fue muy saciante.

Si algo bueno tienen las dietas vegetarianas es que uno no acaba tan lleno como para que no entre postre. Y como lo que había en el menú tenía todo una pinta estupenda pues pedimos un poco de todo y la verdad es que estaba todo muy rico. Yo no soy muy de dulces pero los postres que ofrecían aquel día no eran nada pesados y en la justa proporción para que ni faltase ni sobrase.

Y hasta aquí mi primera experiencia (bastante positiva) en un restaurante vegetariano que tiene bastante buena puntuación en webs como Tripadvisor o El tenedor.

Podéis también consultar la web del restaurante.

¿Y vosotros teneis experienia con los restaurantes vegetarianos o veganos? ¿Que os parecen?