Hacía un montón de meses que leí el libro de John Green en el que se basa esta película y para tratarse de una historia que a priori se espera muy triste recuerdo el regusto positivo que me quedó al final de la lectura.

No me ha pasado lo mismo con la película y he acabando llorando a lágrima viva, porque a pesar de intentar utilizar los recursos del libro, el humor y el mensaje positivo la historia es la que es y nos muestra la vida de unos jóvenes marcados por la enfermedad que se enfrentan al día a día pensando que quizá no habrá un mañana.

Bajo la misma estrella es una historia sobre el carpe diem y la persecución de sueños pero a la vez es una historia sobre como puede ser de decepcionante el ser humano y como de injusta puede ser la naturaleza humana.

Hazel conoce a Augustus en un grupo de terapia al que los dos acuden porque los dos padecen cáncer. Enseguida conectan y se hacen amigos y se agarran el uno al otro como a la vida, con uñas y dientes. Hazel vive obsesionada por saber como sigue la historia que explica su libro favorito y Augustus utilizara su sueño, el que concede un organismo benéfico a niños enfermos, para viajar a Amsterdam y hablar con el autor del libro y descubrir que les pasa a los personajes después que acabe la historia. Pero el autor de su libro favorito resulta ser una persona detestable a pesar de ello el viaje resulta ser una experiencia fantástica y en el se gestará el germen de su historia de amor, una historia corta pero muy intensa que marcará por siempre la existencia de Hazel.

Emotiva y muy tierna Bajo la misma estrella, estrella que quizá podría traducirse por destino, nos regala un relato tan dramático como realista y lo hace a través de unos personajes con un carisma especial dotados de un carácter marcado por lo que les ha tocado vivir y que hace que su visión de la vida sea un tanto personal.

Una historia que emociona pero muy triste.