Anne of Green Gables escrita por Lucy Maud Montgomery en 1908 es un clásico de la literatura infantil y juvenil canadiense. La historia se hizo conocida en nuestro país para el gran público cuando en el segundo lustro de los años ochenta del siglo paso de estreno por televisión la producción televisiva Ana de la Tejas Verdes protagonizada por Megan Follows. A aquella miniserie se unió un par de años más tarde Ana de las tejas verdes: la continuación y en el 2000 Ana de las tejas verdes: la historia continua.

A mi como a muchos otros nacidos a principios de los 70 me pilló en mi adolescencia tardía y me rendí a la cursilería de Anne Shirley, porque sí señor, la niña era cursi, pero también tierna, valiente, independiente y luchadora.

El ya clásico estirón de trenzas acompañado del zanahoria, también presente en esta versión

Hace pocos meses Netflix subió una nueva versión de esta historia. En este caso se trata de una ficción pensada para más de una temporada, la segunda tiene previsto su estreno en 2018,  y es más una interpretación que una adaptación fiel de la historia.

Rodada en parte en los escenarios originales de la isla del Principe Eduardo, esta vez es una visión algo más dramática y oscura que aquella versión de los ochenta. Ahonda en la dura vida que le ha tocado vivir a Anne antes de cruzarse con los Cuthbert, son mucho más evidentes los episodios de maltrato físico y psicológico a los que ha tenido que sobreponerse utilizando algo que le sobra, una imaginación desbordante, para compensar las carencias afectivas.

Esta es la historia de una niña emocional, fuerte, resolutiva… una superviviente que se enfrenta a un nuevo entorno que le es hostil y es capaz de salir adelante y luchar contra el clasismo, los prejuicios y el abuso.

La producción es mucho más ambiciosa que la versión anterior, con ambientación y escenarios que transmiten mucha más dureza y con una propuesta visual mucho más trabajada.

Los que fuimos fans de la Anne Shirley de los ochenta no debemos tomarla como una referencia a comparar o superar, creo que se trata de dos productos que aún bebiendo de la misma fuente están tratados de diferente manera, si la Anne de Megan Follows desprendía más amabilidad y ternura, la Anne de Amybeth McNulty es más dickensiana y profundiza más en la miseria humana.

¿A que grupo pertenecéis vosotros? ¿A los que amaron a la Anne de los ochenta o a los que se han enamorado de esta versión renovada?

Y ¿porque no morir de amor por las dos?

También podéis leer algo más de información en los siguientes enlaces:

Anne with an E: la e es de exceso publicado en Librópatas

“Anne with an E” regreso a la infancia y oda a la imaginación en la versión renovada de “Ana de las tejas verdes” publicado en EspinOf

Copyright de las fotos: Netflix.