He ido dos veces a China, he visitado Shanghai, Wuhan, Nanchang y Pekín. El objetivo de aquellos viajes no era el placer (véase a esas dos preciosas niñas que tengo) así que delegamos completamente la organización del viaje. Vuelos, alojamientos y actividades estaban perfectamente planificadas, había que ocupar el tiempo mientras se tramitaban los documentos para poder salir del país legalmente.

Así que a las visitas turísticas obligatorias, añadimos algunas actividades destinadas especialmente a los turistas. Normalmente huimos de este tipo de actividades, pero perderme los buenos ratos que me hizo pasar mi sentido del ridículo hubiese sido imperdonable.

Puede que algunos días acabara un pelín saturadilla.

Un masaje de pies en Shanghai

Ir a China y que te den un buen masaje, donde sea, es casi obligatorio. Y ahí estábamos nosotros. Todos estirados en la misma sala. Con los pantalones remangados hasta la rodilla y bien tapaditos con unas toallas no aptas para escrupulosos, cuando entran un buen puñado de masajeadores de pies. He de confesar que estaba preparada para cerrar los ojos y dejarme transportar al país del relax. Pues NO. A los diez minutos estaba más preocupada por no perder uno de mis dedos. Más que un masaje, aquello parecía una técnica de tortura (china). Así que por momentos, y por respeto,  tenía que reprimir la risa tonta porque era eso o ponerme a llorar. Luego ya sí, con los zapatos puestos lo que nos llegamos a reír.

Asistir a un espectáculo de acrobacias en Shanghai

Si no hubiese sido porque estaba en el planning estoy segura que ni me hubiera planteado ir a un espectáculo de acrobacias. Si no hubiese sido porque aquel día ni cenamos para poder cumplir con todo lo planificado hubiera disfrutado más. Lo cierto es que el espectáculo estuvo rechulo y muy diferente a lo que estamos acostumbrados a ver aquí, me refiero a occidente. El teatro estaba llenísimo y de autóctonos lo que quiere decir que no es algo destinado exclusivamente a turistas sino que es una actividad que goza de bastante popularidad. Además si vais con niños seguramente fliparan.

Fuente: Civitatis

Ir a comer pato laqueado en Pekin

Si hay un plato típico que debéis comer en Pekin ese es el pato laqueado, o como comúnmente se dice por aquí, pato pekín. Según la web Confuciomag el pato laqueado se “prepara asando el pato de un modo tradicional con melaza y troceándolo acompañado de una salsa de harina fermentada. Se come enrollándolo en tortitas de maíz y se coge directamente con las manos sin utilizar los típicos palillos chinos.”

Y por supuesto teníamos contratada una supercena en un superrestaurante, de los guapos. Pero esto yo no lo sabía cuando hice el equipaje. Además pensando que nuestro guía nos solucionaría el tema de la lavandería, como en nuestro primer viaje, me lleve poca ropa. Y luego resultó que el guía no nos ayudó con la ropa sucia y ni os cuento el precio del servicio de lavandería del hotel… así que nos presentamos en el mega-súper-restaurante como si fuéramos de excursión y encima a treinta grados. No me quedó más remedio que quedarme en camiseta interior, como lo leéis, y porque no se puede ser más cutre.

Eso si el pato laqueado estaba de lujo.

Volverse loco comprando en el Mercado de la Seda en Pekin.

Si hay una actividad que estoy casi segura que todo occidental practica cuando va a Pekín esa es acercarse al Mercado de la Seda, el paraíso de las falsificaciones, aunque también hay productos no falsificados. Un edificios cuadrado de una cuantas plantas lleno de pequeños microcomercios, abarrotados de productos de marca falsos. Algunos los tienen escondidos solo hay que preguntar a las dos, tres o cuatro dependientas que sin duda te atraerán con múltiples artes comerciales y donde deberás armarte de paciencia para llegar al precio justo mediante el regateo y salir con un producto que con casi toda seguridad ni necesitas ni llegara en buenas condiciones a casa.

Si lo del regateo no te va, también hay comercios de precio fijo, pero lo que es seguro es que no te lo pasarás tan bien.

Puede que estés pensando que tú pasas, pero no podrás resistirte, y lo sabes.

También he de decir que nosotros compramos una maleta de cabina en el 2007 que aún nos dura y que ha viajado por media Europa, debió ser suerte.

Excursión en triciclo por los hutong de Pekin.

Los hutong son las callejuelas del casco histórico que aún se conservan en Pekin. La mayoría fueron construidas durante las dinastías Yuan, Ming y Qin. Son construcciones a las que se accede por una puerta estrecha que da a un patio cuadrado, a partir del cual se accede a las diversas habitaciones. Después de que Pekín fuera designada sede de los JJOO en el 2008, la mayoría de estas calles fueron derribadas y son pocas las que quedan en pie. Es una excursión muy interesante y curiosa, puedes hacerla a pie o en triciclo como nosotros.

Si además de ir en triciclo, es finales de febrero, nieva, solo tienes una pequeña rendija por donde echar un vistazo y una manta (casi viva) para protegerte del frio, la experiencia adquiere un nivel superior.

Hacer taichi en el Templo del Cielo

Después de ir dos veces a China he encontrado una cosa que es común a los habitantes de mi ciudad y puede que sea por la misma razón. Ya se que en China hay mucha población pero es que debe estar toda en la calle, igualito que en mi ciudad debe ser por allí, como aquí, los pisos son más bien pequeños. Y es que en China podéis encontrar a gente haciendo infinidad de actividades al aire libre.

En los parques puedes encontrar a gente jugando al ajedrez chino, al jian zi, haciendo deporte, paseando y por supuesto haciendo Taichí, un arte marcial muy popular en China. Y como viajar significa también integrarse y absorber la cultura del país que te acoge pues ahí estábamos nosotros en el Templo del Cielo, otra visita ineludibles si se viaja a la capital china, haciendo lo que podíamos, que dicho sea se paso no era mucho y se alejaba bastante de los gráciles movimientos característicos del taichí.

Seguro que hay muchas más actividades interesantes a experimentar en este gran país. Pero nosotros no tuvimos tiempo de más. Ya veremos la próxima vez.

Si te has sentido un poco guiri en China o en cualquier otro país no dudes en explicárnoslo, así no nos sentiremos tan solos.